martes, 8 de mayo de 2018

San Felíu de Codinas, San Miquel del Fai



San Felíu de Codinas, Arroyo Rossinyol, Sant Miquel del Fai, Salto del Rossinyol, Salto del Tenes, Cueva de San Miquel, Ermita de San Martí, Cueva de les Tosques



M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Ida y vuelta
Tiempo estimado: 2 horas 
Recorrido: 3,53 km
Dificultad: Baja / Medio
Desnivel: Subida / Bajada: metros
Recomendada: Todo el año
Realizada: 17-04-2014



Descripción:

El Espacio Natural de San Miguel de Fay, está dentro del municipio de Bigas, pero se accede desde San Felíu de Codinas, por la ctra BV-1485.

El Monasterio se encuentra situado en un entorno natural, enmarcado por los precipicios de los Riscos de Bertí, en el Prelitoral Catalán y donde el río Tenés ha moldeado formaciones en el terreno calcáreo.

El cenobio benedictino de Sant Miquel del Fai, es una iglesia rupestre del siglo XII, siendo la más grande y mejor conservada de Catalu­nya. Gombau de Besora, señor del castillo de Caldas de Montbui, compro las tierras en 997 a Ramón Borrell y lo fundo; estando habitado ya en 1006, por los frailes y Guillemund; fue su primer abad.
Los condes de Barcelona y el propio Gombau, donaron importantes bienes y en 1042, Gombau unió éste convento, con el de San Víctor de Marsella, para garantizar a su muerte; la continuidad del cenobio.

El paseo lo iniciamos cruzando el Arroyo Rossinyol y traspasando la muralla de piedra; por una estrecha abertura. En la bifurcación, seguimos de frente para apreciar la perspectiva del lugar desde el lado Este, solo unos trescientos metros, pues el camino continua en descenso y no apetece bajar más; para tener que volverlo a subir. De nuevo en el desvío, nos dirigimos al meollo, entrando en la Plaza de la Abadía y disfrutando de la fachada y sus ventanales góticos. Luego nos asomamos a la terraza, extraordinario mirador del valle y llegamos a la capilla.

Con una portada románica, de un arco de medio punto, sobre un par de columnas rematadas con capiteles. Del altar apenas quedan algunos restos y en el suelo están sepultados los antiguos abades. En las capillas laterales hay dos tumbas, atribuibles a Guillem -conde de Osona y hermano de Ramón Berenguer I, quien, tras renunciar a sus derechos, fue monje de San Miguel- y a, Andrés de Arbizu -monje navarro que aportó numerosos bienes al cenobio.

Continuamos viendo el Salto del Rossinyol, dejamos el desvío a la Cueva de San Miquel (1,10km); la más conocida. Pasamos la Plaza del Reposo, buen lugar donde sosegarnos unos minutos y descubrir el Lago de las Monjas; casi escondido entre las piedras. Proseguimos por un túnel prácticamente, bajo el Salto del Tenes, momento muy especial; el de la caída de agua y la vista del valle a los pies.

Salimos del pasadizo, bajo otro arco y conectando con el Camino de la Ermita, dejamos el ramal al área de picnic (1,64km) y terminamos en la Ermita de Sant Martí (1,74km) y guiados por un reducido letrero que hay que adivinar; a la Cueva de les TosquesÉste será el toque más aventurero, que nos adentra por una bajada, acrecentada por la enigmática obscuridad; que no llegara a tanto.

De regreso, hacemos una parada en el área con mesas y tomamos algo, mientras logramos otra estupenda vista del conjunto monacal. Continuando en camino de vuelta, entramos en la Cueva de San Miquel y nos envolvemos del frescor y belleza de: las estalactitas (colgadas del techo) y estalagmitas, creciendo desde el suelo; y alguna columna que se ha formado al unirse ambas. 

El espacio natural, fue comprado por la Diputación de Barcelona, en Junio de 2017 y permanecerá cerrado por obras de mejora, hasta el verano de 2018; según lo anunciado.

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