sábado, 18 de noviembre de 2017

Alameda del Valle, Senda del Hornillo


Santa Maria de la Alameda, ctra M-535, Senda del Hornillo, Chorrera del Hornillo, Alto  del Hornillo, Río Aceña, Las Hurdillas, Las Retuertas, Camino del Canal.



M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 2 horas 20 minutos
Recorrido: 5,54 km
Dificultad: Baja
Desnivel: Subida: 276 metros / Bajada: 276 metros / Acumulado: 552 metros
Recomendada: Todo el año, principalmente en Primavera
Realizada: 17-11-2017



Descripción:

Para andar la Senda del Hornillo, sin más añadiduras; pues no se como me las arreglo, pero siempre, le añado alguna propina a las rutas que trazo sobre el mapa.
Me desplazo hasta el Aparcamiento en la ctra M-535 km:5,35, junto al Río Aceña, en compañía de Jesús; un nuevo compañero de senderismo, con el que espero compartir muchas más.

Nos sorprende ver que todavía mana un pequeño hilo de la fuente que aquí se encuentra. Estamos a 1.160 metros, siendo baja la dificultad que esta ruta presenta, pues el primer desnivel que hay que vencer, es de sólo 207 metros, con un intermedio amplio para descansar.

Seguimos el magnifico camino muy bien señalizado, subimos los escalones que ayudan a superar mejor la pendiente y ya estamos frente a la Chorrera del Hornillo (0:18h - 1,03km). Sesión de fotos y un respiro.

Continuamos la senda que discurre junto al arroyo y llaneando llegamos a la bifurcación (0:36h - 1,68km), prosiguiendo a la izquierda, como bien marcan los hitos de madera.


Aunque la chorrera situada a un kilómetro de la carretera, es la conocida por la mayoría de los que anda esta sena. El Arroyo del Hornillo, se descuelga en una primera cascada en el límite del pinar de Prado La Casa y Pinarejo, siendo más larga; aunque más estrecha. Después recoge las aguas del Arroyo de Majadahonda, por lo que este punto en época de crecida, puede plantear algún problemilla vadearlo.

En poco más de dos zancadas alcanzamos el punto más alto de la ruta, el Alto del Hornillo (0:55h – 1,98km – 1.398m), con un panel informativo, de los puntos más significativos que se divisan; como el cañón del arroyo que hemos subido, el Embalse de la Aceña; el excelente pinar de Pinarejo y Prado la Casa, Santa María de la Alameda; y hasta la Sierra de Gredos.

Que mejor lugar que este para trajinarnos el tentempié, en localidades de sol y sombra, pues la temperatura no sabemos como cogerla.
Andamos la pequeña colina y tomamos las pertinentes fotos, antes de arriarnos de esta atalaya.

El descenso es mucho más vertiginoso, amortizando en menos de un kilómetro, doscientos metros; con rampas de hasta el 36%, antes de aterrizar en la planicie que se extiende entre Umbría Calleja y La Retuerta. Donde se une el Arroyo del Tobar al Río Aceña (1:40h – 3,12km).

Cruzamos el río y subimos un corto tramo hasta encontrar el Camino del Canal; acercándonos a unas rocas, desde las que vemos serpentear el río a nuestros pies.

Nos encaminamos en dirección Sur/Suroeste y entroncamos con la pista principal, por la que continuamos y cruzamos dos veces el río.

Tras lo cual volvemos a dejar momentáneamente la pista, prosiguiendo por un camino que transcurre paralelo unos metros más arriba.

En unos trescientos metros, nos reencontramos con con ella, luego pasamos junto a una escuela de pesca y llegamos a la carretera, junto al punto de partida. 

domingo, 12 de noviembre de 2017

Manzanares, Senda de las Cabras, Canto Cochino, Cerro de la Camorza


Manzanares el Real, Camino de Santiago de Madrid, GR-10, Arroyo del Campuzano, Ermita de San Isidro, Senda de las Cabras, Torreta de los Porrones, Collado de las Huertes, Collado de Valdehalcones, PR-M16, Fuente del Terrizo, Canto Cochino, Arroyo de la Majada del Caco, Collado de Quebrantaherraduras, Cerro de la Camorza, Collado del Campuzano.



M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 5 horas
Recorrido: 13,6 km
Dificultad: Medio / Alta
Desnivel: Subida: 680 metros / Bajada: 681 metros / Acumulado: 1.361 metros
Recomendada: Todo el año
Realizada: 11-11-2017




Descripción:

Tercera vez que subo la senda de las cabras ¡cada vez se me hace más dura! Esta vez acompaño a Fernando –compañero de fatigas andarinas que por razones laborales, no puede acompañarnos en las salidas semanales del grupo.
El nombre de la senda, puede ser debido a la proliferación de cabra montes o por la pendiente que hay que vencer; a la que hay que sumar el pequeño tramo de “vía ferrata”.

Comienza esta historia a las 08:36, en el aparcamiento situado en la entrada a La Pedriza y Parque Nacional Sierra de Guadarrama, a 925 metros de altitud.
Nos dirigimos en dirección Oeste, por el Camino de Manzanares a Mataelpino o Colada de Manzanares a El Boalo; trazado compartido por el GR-10 y el Camino de Santiago de Madrid.

Tras subir una ligera pendiente, ya tenemos la primera vista del conjunto rocoso que tendremos que vencer. Llegamos al Collado de la Jarosa y cruzamos el Arroyo del Campuzano (1,06km), entrando en el T.M. de la Mancomunidad de Municipios compuesta por; Cerceda, El Boalo y Mataelpino.

Ignorando desvío a ambos lados, andamos este ancho y monótono camino -pero que sirve para iniciar la fuerte subida que nos espera, con los músculos a tono- en poco más de media hora nos presentamos en la Ermita de San Isidro (0:39h - 3,05km954m) y su área recreativa.

Estamos en el antiguo Descansadero / Abrevadero del Salegar en la Solanilla, al pie de la significativa Peña Mediodía, que forma parte del conjunto de la Torreta de los Porrones.
Siendo elegido por los vecinos de El Boalo, para instalar la ermita dedicada a San Isidro, patrón de agricultores y ganaderos, por ser el gremio al que pertenecían la mayoría de ellos. Mas tarde sería adoptado este santo como patrón de la localidad, celebrando todos los años una romería el 15 de mayo.
Se levanto a finales del siglo XX y esta realizada con material del lugar, granito principalmente.
Entramos en el recinto de la ermita, para ver su interior a través de sus ventanas y luego de rodearla y fotografiarla, salimos asegurando el cerrojo de su puerta.

Traspasamos la primera barrera y enfilamos la cuesta con la vista puesta en la Peña del Mediodía.
Según los naturales de El Boalo, el nombre le viene porque al incidir el sol de mediodía, le hace resaltar sobre el gran roquedal de la Torreta de los Porrones. No quiero imaginarme, a quién espere a las 12. en verano, para comprobar tal hecho, realizando esta subida; puede fenecer en el empeño.

Nosotros a pesar de la época, hemos preferido madrugar para acometerla con la frescura de la mañana.  Cruzamos una segunda barrera, compuesta por una misérrima alambrada y puerta de la misma categoría.  Desechamos la senda que parte a la izquierda, que conduce al Collado de Valdehalcones, por la vaguada; y seguimos de frente, el visible rastro que culebrea para mitigar la empinada cuesta. 
Que con una media del 34%, llega a tener rampas de hasta el 53%. Detrás de nosotros vemos un amplio grupo que también se atreven a realizar la ruta.

Con los necesarios descansos, vamos ganando altura, hasta llegar al mismo pie de la Peña del Mediodía. Girando a derecha, rodeamos la muralla de piedra de un bonito color ocre, y aparecemos en una pequeñita angostura (1:40h – 4,15km – 1.246m) ¡donde recordaba las primeras figuras de hojalata! un lobo persiguiendo a una cabra. No se a que atribuir la desaparición de todas las siluetas; pues habían varias más; bien colocadas estratégicamente, así como el rótulo de la senda. Sí a un acto vandálico o “ecológico”, pues algunos partidarios de esta última tendencia, están perdiendo la chaveta.

Esta “vía ferrata” se acondiciono en el 2005 y parece ser que hace varios años que las figuras desaparecieron, tal vez alguien haya querido adornar su jardín ¡mísera sociedad! En fin, una lastima; pues como se ve en las fotografías, quedaban de lo mas gracioso.

Atacamos el corto espacio, con precaución; ayudándonos de las sujeciones insertadas en la piedra.
El ascenso se realiza sin grandes complicaciones; pero no hay que confiarse.
Superado el paso, se abre una pequeña pradera y unos metros más hay una bifurcación (1:50h - 4,36km), con varias rocas caballeras a su alrededor y una que sirve de excelente mirador, para otear toda La Pedriza; el Embalse de Santillana, el Cerro de San Pedro, La Sierra de Hoyo, Cerceda, El Boalo y Mataelpino y cerrando la vista panorámica, parte de la Sierra de los Porrones.

El ramal de la derecha, desciende hasta una alambrada y siguiendo esta a la izquierda, se llega al collado y la Cruz de Mierlo.
Nosotros continuamos por la senderita de la izquierda que pasa junto a la Torreta de los Porrones y cruza el Collado de las Huertes, en el extremo Sureste de la Sierra de los Porrones.
Transitando entre bolos graniticos, la senda se abre paso para bajar al Collado de Valdehalcones (2:10h – 5,02km – 1.340m). 
Cruce de sendas: la de la izquierda, viene de la ermita por la vaguada. La de la derecha, lleva a la alambrada y desde allí ofrece varia opciones para bajar a la pista forestal. Y por la que nosotros llegamos, que continua en sentido Noroeste, por toda la Sierra de los Porrones. Precisamente junto a esta y a unos metros del cruce, esta la Cruz de Mierlo.

Mierlo fue un pastor, que vivió en La Pedriza en paz y tranquilidad, con la sola preocupación de cuidar de su ganado. Placidez que se desbarato al verse involucrado en un suceso, cometido por Los Peseteros, un panda de bandoleros. Pero como la leyenda es interesante, aquí esta el enlace, para leerla completa.

Regresamos al cruce, dejando junto a las rocas, los restos de un refugio o chozo de pastor. Proseguimos en dirección Norte, cruzando la derruida alambrada y regresando al T.M. de Manzanares el Real. Perseguimos esta senda, a penas visible en algunos momentos; pero suficiente para llegar al PR-M16, senda que lleva a La Maliciosa y el Alto de las Guarramillas o Bola del Mundo.
Nos dirigimos a la pista forestal (2:30h – 5,80km – 1.276m), dejando a la izquierda, entre los pinos la Fuente del Terrizo.

Al otro lado de la pista, continuamos de frente por un amplio camino hasta otro cruce (6,34km). Seguimos el ramal de la izquierda que finaliza en la senda (6,73km), que transita por la Loma de las CasiruelasLa seguimos en bajada y entramos en el aparcamiento de Canto Cochino (8km). No desaprovechando la ocasión, casi única; para comernos el bocadillo en uno de sus chiringuitos.

Reanudamos el recorrido, por la senda que lleva a la salida de La Pedriza, cruzando el Arroyo de la Majada del Caco y tres veces la carretera, antes de llegar al Collado de Quebrantaherraduras (9,47km).

Y como al parecer, no hemos tenido bastante con la senda de las cabras. Cruzamos la carretera y nos encaminamos por una bonita senda que llanea ente pinos ¡pero claro! esto no podía durar mucho, pues nos dirigimos al Cerro de la Camorza, y naturalmente el camino se embrava. 
No es que sea muy duro, pero la subida se nota, menos mal que el tramo es corto y cuando estamos pensando; en que tal vez lo podíamos haber dejado para otra vez ¡pues el dichoso cerro! no se va a mover de aquí. Aparecen las antenas por encima de las rocas, hemos llegado a la caseta de vigilancia (10,4km – 1.213m).

Un pequeño descanso, toma de fotos y vuelta atrás. Desandamos cien metros y giramos a la izquierda. Es una pequeñísima vereita que acorta el camino para tornar frente al collado (11km).

Nuevamente en la senda, por la que venimos de Canto Cochino, proseguimos por ella para volver al punto de partida. Luego de cruzar dos veces la carretera y pasar por el Collado del Campuzano (12km).

Esta senda es como una calle en feria, un trajín de gentes, sobre todo los fines de semana y festivos.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Alameda del Valle, Arroyo de la Sauca, Hoyo Cerrado


Alameda del Valle, Arroyo de la Sauca, Pradera del Palancar, Arroyo de Varcialengua, Hoyo Cerrado, El Sabucarejo, Peña Gudilla, Pradera Gudilla, Arroyo de Regato Burro, Arroyo del Horcajo, El Pradillo, Senda R2, Camino de Segovia.



M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 6 horas 
Recorrido: 16,42 km
Dificultad: Alta
Desnivel: Subida: 905 metros / Bajada: 905 metros 
Recomendada: Primavera y Otoño
Realizada: 06-11-2017




Descripción:

Si alguna ruta se puede catalogar de “montaraz o salvaje”, sin duda es esta; ya que una tercera parte discurre campo a través y algunos tramos, con vegetación muy cerrada. Si bien, pisar y gozar de aquella hondura, merece el esfuerzo.

Luego de dar la bienvenida a dos nuevos integrantes, Carlos y Emilio, iniciamos la ruta en la entrada del pueblo; junto a la ctra M-604 (km:22), en la c/. del Río. Los siete integrantes que formamos hoy el grupo del Gsta, partimos de los 1.130 metros, sabiendo que tenemos que subir hasta los 2.014 de Hoyo Cerrado, a los pies de Los Pelados, en Los Montes Carpetanos (Sierra de Guadarrama).

En la historia escrita por autores grecorromanos, referente a la conquista y geografía de la Península Ibérica. Ya mencionaban a los carpetanos, entre los pobladores de la meseta. Que también sufrieron el paso del ejército cartaginés, comandado por Aníbal Barca.
Los carpetanos formarían parte del grupo indoeuropeo o «protocéltico». Cuyas raíces llevan a la Edad del Bronce final en una extensa área del centro peninsular, a partir del siglo IV a. C., 
Mas tarde, los romanos denominarían esta zona como Carpetania, reservándola para el descanso de sus legiones, tras las durísimas campañas contra celtíberos y lusitanos.

Por un camino de tierra, pasamos bajo la carretera, junto al Arroyo de la Sauca, con el que andamos hasta cruzarlo. Poco más adelante en la bifurcación, continuamos de frente, superamos la finca de Roble Gordo y dejamos la pista a los (2,2km), para continuar por otro camino a la diestra. Por el que sólo andamos unos metros, pues lo abandonamos en cuanto vemos la senda que parte a izquierda.

Esta transita por un robledal y nos devuelve a la pista dejada anteriormente (2,98km), alcanzada la zona de El Palancar. Finalizando en una explanada que me permito bautizar como Pradera del Palancar (4,64km – 1.561m). 
En este punto, Emilio decide no continuar, visto el gran esfuerzo que le ha supuesto llegar aquí y faltando la mayor parte del exigente trayecto. No permitiendo que abandonemos todos, regresa con tranquilidad al pueblo donde nos espera.

Intentando imprimir un ritmo más fuerte, seguimos desde aquí una senda, que por momentos más visible y otros menos, nos guía hasta el Arroyo de Varcialengua (2h – 5,74km), lugar en el que comenzamos a ver infinidad de magnificos acebos.

Ascendemos buscando la colina que se descuelga desde la misma sierra de Guadarrama. El tiempo cambia a cada instante, viendo como el lugar al que nos dirigimos desaparece por la niebla. 
Entramos en el T.M. de Pinilla del Valle, deambulando por la cima, buscando el mejor paso e intentando subir lo mínimo; pues sabemos que tendremos que bajar a la gran depresión situada a nuestra izquierda.

Sobre los 7,76km, alcanzamos los 1.953 metros ¡que resulto ser!, el punto más elevado de la ruta. Nos dejamos caer entre el matorral que viste una preciosa cencellada y nos empapa la ropa.

Acto seguido de pisar terreno llano y despejado, por fin, nos dirigimos a nuestro objetivo; pues esta a tiro de piedra. Empero la niebla volvió a bajar, todo se ensombreció y desistimos de continuar el itinerario planeado, que culminaba en Hoyo Cerrado y continuaba el retorno por el espinazo que se alza a nuestra izquierda.

Estamos a 1.927 metros, son las 14:00 y hemos andado 8,3km. Hacemos las oportunas fotos, que den fe de nuestro "éxito" y acometemos el regreso. Estando todos de acuerdo, en no hacerlo por el mismo camino que hemos venido; la única salida es bajar junto al curso del Arroyo de Hoyo Cerrado, todo lo posible, que resulto ser casi un kilómetro (9,13km).

Dejamos el arroyo y ascendemos a la loma de, El Sabucarejo y por ella bajamos franqueando Peña Gudilla, para conseguir posarnos en la pradera que avistamos. Nuestro "el dorado" en el día de hoy.
Este fue sin duda el tramo (kilómetro y medio), más complicado por la abundante vegetación, teniendo que abrirnos paso entre: enebros rastreros, helechos, jaras, piornos, retamas y alguna que otra zarza. Zigzagueando y pisando los helechos, por donde mejor se andaba; logramos hollar la deseada Pradera Gudilla (10,7km); nombre que también me he permitido asignar, al considerar que este gran espacio lo merece.
He de mencionar que a Carlos, se le rebelo su talón de Aquiles, por lo que sólo él sabrá lo que le costo vencer esta travesía.

Puestos a buscar un rastro que nos lleve al arroyo, descubro una senda muy bien perfilada, aunque se nota que ha caído en desgracia, pues esta desapareciendo bajo la vegetación. Aunque nosotros no le ponemos reparos, al revés, nos parece un premio a las penurias que hemos sufrido.

Alcanzada la corriente (11km), prácticamente en la unión del Regajo del Burro y el Arroyo del Horcajo, la senda se hace más visible y conectamos con el track que nos llevo a Hoyo Cerrado.

La vereda es fácil de seguir, transitamos a los pies de la Loma de Peñas Crecientes, y muy cerca de la corriente, a la que poco más abajo se unen las aguas ya mezcladas de los arroyos de; Hoyo Cerrado y Varcialengua. Tomando desde aquí el nombre de Arroyo de la Sauca, que se mantendrá hasta desembocar en el Río Lozoya. 

A cada metro la senda se amplia, siendo tragada por un bonito camino, alfombrado con hojas de roble, donde se ve un letrero que indica el paso del R2 (ruta local). El camino se convierte en pista forestal y más tarde se le une por la derecha el Camino de Segovia (13,2km). 
Ya solo queda andar por la amplia vía, y luego de cruzar dos veces el arroyo, regresamos al núcleo urbano.

Los comienzos de Alameda del Valle, se remontan al año 1302, según textos documentados. Cuando caballeros castellanos repueblan las tierras de la sierra y fundan los quiñones de Valdelozoya; un paso más en la reconquista de la meseta. Estas tierras pertenecerían al Sexmo de Lozoya (Comunidad y tierra de Segovia), hasta que a principios del siglo XIX paso a formar parte de la provincia de Madrid.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Puerto de la Morcuera, PR-M11, La Najarra


Miraflores de la Sierra, Puerto de la Morcuera, PR-M11, Loma de Bailanderos, Collado de la Najarra, Refugio de la Najarra, La Najarra, SL-04 de Miraflores de la Sierra.



M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 2 horas 40 minutos
Recorrido: 5,92 km
Dificultad: Baja / Medio 
Desnivel: Subida: 368 metros / Bajada: 368 metros / Acumulado: 736 metros
Recomendada: Todo el año (evitar días muy calurosos)
Realizada: 02-11-2017



Descripción:


Hoy he quedado en Miraflores de la Sierra, con varios compañeros del grupo de voluntarios, que como yo añoramos los (PRs y GRs) senderos que hemos conservado y señalizado durante varios años; programa que la FMM, ha dado por concluido, pasando su mantenimiento a los ayuntamientos, por los que transcurren.

Nos trasladamos al Puerto de la Morcuera, situado en la ctra M-611 –km:17,2 entre los T.M. de Miraflores de la Sierra y Rascafria. 
Esta carretera construida en tiempos de la republica, es la única finalizada de los trazados propuestos. Entre los que estaban; Cercedilla a Valsain, con un ramal que enlazaba los Puertos de la Fuenfria y el de Navacerrada, por la cara sur. Madrid - Sierra de Guadarrama, por el Pardo y otro que uniría los Puertos de la Morcuera y el de Cotos por la Cara Norte de la cuerda larga.

La marcha propuesta, es llegar hasta Bailanderos o Asómate de Hoyos, regresando por La Najarra.
En el puerto, nos asaltan las dudas de poder realizar la ruta prevista, pues encontramos más niebla de la que se avistaba desde el pueblo, no obstante, tras un cambio de opiniones tiramos para adelante, iniciando la marcha a las 9:30h.

Pasamos junto al estupendo cobertizo, subimos los escalones y traspasamos la empalizada, para seguir el sendero PR-M11, que recorriendo casi toda la Cuerda Larga, llega hasta el Puerto de Navacerrada.

Ascendiendo hacia la Loma de Bailanderos, en algún corto espacio de tiempo pensamos que lo lograríamos, pero como digo; sólo fueron unos minutos, durante los que se levanto la niebla y nos dio esperanzas. La senda pasa junto a unos pilares/basamentos, que soportarían un puente sobre un arroyo, de la anteriormente mencionada carretera que uniría Cotos y La Morcuera.

Muy cerca del collado nos llevamos la sorpresa de encontrar una gran manada de cabra montes.
Es un bóvido de menor tamaño que un ciervo y de complexión fuerte y robusta. El macho tiene una cornamenta grande, sin ramificar, que se desvía ligeramente hacia atrás, gran extensión de manchas negras; así como barba y mayor corpulencia- La hembra es pequeña y delgada. Su pelaje, de color varía, desde el gris parduzco al pardo claro por el dorso y blanco por el vientre, varíando a lo largo del año.
El hocico es algo más corto que en la cabra doméstica. De hábitos diurnos en invierno, se va haciendo nocturna en el verano. Tímida y tranquila, tiene un gran olfato y oído. Está dotada para andar entre rocas y saltar por paredes casi verticales o incluso hielo.

Llegados al Collado de la Najarra (2,4km), comprobamos que la climatología no mejoraba, al contrario, empeoraba con fuerte viento y riesgo de lluvia, así que giramos y nos fuimos por la Cuerda Larga; que debido a la poca visibilidad, más bien parecía, la cuerda corta.

Por supuesto llegamos al “Refugio de La Najarra” (3,10km), con letreros de ¡peligro de derrumbe!, que algunos desoyeron, entrando unos segundos.
En este punto el viento que soplaba del Sur y sumada la “sensación térmica” era frío, bueno, muy frío; vamos que hacia un frío del carajo. 
Buscamos en las mochilas, guantes y pasamontañas y corrimos en busca de La Najarra. Dejando a la derecha el desvío (3,85km) de la senda que baja al Hueco de San Blas, por la Majada de la Porra.

Alcanzada La Najarra (4,10km), nos refugiamos en el roquedal de su vértice geodésico y tomamos el correspondiente tentempié y un cafecito calentito.

Reanudamos el recorrido, bajando por el SL-04, sendero local de Miraflores, bien señalizado con las franjas blanco y verde. En el segundo roquedal un componente lo cruza buscando una fuente, nosotros continuamos la senda y según veo posteriormente en el mapa del IGN, estaba muy cerca del sendero y la derecha de él, según bajábamos. 

Nos volvemos a reagrupar y poco más abajo nos dividimos, tomando unos, el rastro que baja dentro del T.M. de Rascafria, mientras Fernando y yo seguimos el sendero local, que serpentea entre retamas y monte bajo, en territorio de Miraflores de la Sierra.

Al encontrar unas pequeñas rocas, decidimos aprovecharlas y saltar al otro lado, para unirnos al resto del grupo y regresar al punto de partida.
La ruta ha sido corta, no hemos podido disfrutar de las vistas que ofrece el camino, pero siempre queda el buen rato pasado entre amigos.
  

lunes, 30 de octubre de 2017

Navas del Rey, GR-10, Pelayos de la Presa, San Martín de Valdeiglesias


Navas del Rey, Camino Rural del Valle, Arroyo del Barranco, Cerro de Mesa, Camino del Cerro, Río Alberche, Vía Verde, Arroyo Mataloros, Cañada de Talavera, Pelayos de la Presa, Camino de la Via, San Martín de Valdeiglesias



M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Lineal
Tiempo estimado: 4 horas 
Recorrido: 19,6 km
Dificultad: Medio 
Desnivel: Subida: 274 metros / Bajada: 318 metros
Recomendada: Todo el año
Realizada: 30-10-2017



Descripción:

Decidido a saldar otro tramo del gran sendero GR-10, en este caso serán casi 20 kilómetros, la mitad sobre la Vía Verde que recorre el proyectado trazado de un ferrocarril que no se construyo.
Me traslado a San Martín de Valdeiglesias, donde tomo el autobús 551 y me bajo en Navas del Rey.

Originariamente el nombre de este municipio era Dehesa de las Navas del Rey. Fernando VII fue el que otorgó el título de Villa al municipio el 22 de abril de 1.819 con el nombre actual.
El dato histórico más antiguo que hace referencia al lugar, es de Alfonso XI rey de Castilla y León, en su Libro de Montería, mencionando los terrenos de Navas como lugar de cacería dentro de la Dehesa Real.

De Navas del Río, arranco en la plaza del ayuntamiento y salgo con dirección Sur, por la Calleja de las Viñas o Camino del Santo. Cruzo la conducción –del Pantano de San Juan a Valmayor- y llego al primer desvío (1,04km), desde el que continúo a derecha por el Camino de la Fuentecilla del Valle o Camino Rural del Valle.

Paso un cruce de caminos (2,86km), atravieso el Arroyo del Barranco (3,45km) y subo al Cerro de Mesa (3,86km), donde finaliza la urbanización Santa Ana.

Cambio de orientación dirigiéndome a la diestra por el Camino del Cerro, que en su descenso hasta el Río Alberche, me lleva hacia el Oeste. Luego de diversos giros y volver a cruzar el Arroyo del Barranco (5,42km), con el que andaré el corto tramo que me resta, hasta pisar la Vía Verde del Alberche (5,9km – 531m), punto mas bajo de la ruta.

Esta vía verde recorre la ribera, desde el Embalse de Picadas hasta la ctra M-501, por el trazado del tren que se proyecto de Madrid a la frontera con Portugal.
El ferrocarril de San Martín de Valdeiglesias al Valle delTietar, nace con el permiso administrativo, julio de 1883. Un ferrocarril económico de Madrid a Martín, pasando por Villaviciosa de Odón y Brunete. La titularidad pasa a otra sociedad en marzo de 1885, autorizándose a tender 78kms de línea desde Madrid -de la inexistente “estación del Manzanares”- hasta el Valle del Tietar. 
Ampliándose en 1887 hasta la frontera de Portugal, por Bejar y Boadilla (Salamanca).

Luego de innumerables vicisitudes, cambio de concesiones y titularidades, en los años 30 se llevo a acabo una obra teatral, que consistió en inaugurar entre los dos primeros apeaderos del recorrido: San Martín de Valdeiglesias y Pelayos. Un tramo de vía y depositar sobre él un tren traído por carretera. La farsa duró muy poco, pues los raíles fueron desmantelados y el tren de la ceremonia fue el único que “circulo” por la línea. 

Sigo este placido camino en sentido Noroeste, cruzo el Río Alberche y entro en el T.M. de San Martín de Valdeiglesias. Prosigo aguas arriba disfrutando de la relajante vista, que supone ver tanta agua en tiempos de sequía. Franqueo el Arroyo Mataloros (6,65km) y llego a otra desvío, junto a un área recreativa (8,62km).

Ahora toca seguir a la siniestra y subir por la Cañada de Talavera o del Puente de San Juan, pasando junto a una Estación Depuradora de Aguas Residuales. Voy ascendiendo junto a un arroyo de temporada -donde tengo la suerte de ver tres ciervos o corzos, pues la distancia me impide disipar la duda- hasta un primer desvío (9,60km), en que abandono la vía pecuaria y me voy a la derecha rematando la pendiente.

Oyendo el ruido de la civilización, bajo en busca del nuevo itinerario de la ctra M-501 que circunvala Pelayos de la Presa, que en esta zona esta protegida por una alambrada, para impedir el paso de personas y animales.

Sigo un camino que salva la carretera por un paso subterráneo, rodeo la urbanización Pinos Verdes y llego a una rotonda (11,3km), situada en la antigua calzada de la ctra M-501 que atraviesa el núcleo urbano de Pelayos de la Presa.

Aunque el GR-10, cruza la ctra y sigue al Norte, para encontrar la Av. del Ferrocarril, dando de lado a la población. Yo prefiero entrar al centro, siguiendo la carretera que es la Av. de Nicasio Hernadez y pasando por la plaza del ayuntamiento.

El nombre del pueblo es de origen desconocido, aunque si se sabe que el apellido “de la Presa” no es debido a la Presa de San Juan, sino al Arroyo de la Presa que lo recorre. Lo que parece más claro es que los primeros asentamientos datan de la época visigoda en el s.VIII.

De esta pequeña plaza paso a otra más grande, la Plaza de España y por la Av. de la Estación llego a la Plaza del Burro, con su monumento al équido. Continuando por c/. de la Solana que finaliza en el Camino del Ferrocarril (13km), reencontrándome con el trazado del GR-10.

Reanudo el recorrido del sendero que me llevara a la meta fijada hoy; estoy marchando otra vez hacia el Oeste; la calle cambia de nombre a Virgen del Remedio y también cambia su firme que vuelve a ser de tierra, más propio para una senda y recupera un nombre más afín a sus principios, Camino de la Vía.

La leve pendiente diseñada para el ferrocarril, hace muy cómodo el tramo entre los pueblos. Pasado el punto limpio, regreso al T.M. de San Martín, donde comienzo a ver campos de vides, que dan un preciado vino por el que también es conocida esta zona.

Ignorando desvíos a ambos lados, me acerco al final del trayecto. Sobre los 17km, tengo una primera perspectiva del pueblo destacando sobre él la torre de la iglesia y el Castillo de la Coracera.
Paso un cruce (18,2km) que a la derecha lleva al punto limpio, y en la siguiente encrucijada (18,8km), dejo el GR-10 que prosigue su camino hacia Ávila y giro a izquierda; entrando propiamente en la población de San Martín de Valdeiglesias.

De raíces visigodas, se atribuye su fundación al príncipe Teodomiro. En el 1150 Alfonso VII concede al abad Guillermo -orden de San Benito- la propiedad del valle, comenzándose a reconocer la calidad de sus vinos.
Los asentamientos estables de población vendrían con la repoblación en la Reconquista, siendo en su mayoría abulenses. En este proceso repoblador tuvo especial protagonismo, la comunidad religiosa que creó gran número de ermitas o eremitorios en el valle, sobre los que predomino el Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias.


Bajo por la c/, Florida, que luego pasa a ser, c/. del Mediodía Alta y finalmente; Mediodía Baja, por donde entro en la Plaza Real, donde esta el ayuntamiento y la Iglesia de San Martín Obispo, rematando esta larga ruta.

martes, 24 de octubre de 2017

Manzanares, Hoyo Cerrado, Majada de la Porra


Soto del Real, Embalse de los Palancares, Senda de la Avutarda, Arroyo de Matasanos, Cordel de Prado Herrero, Praderas de Hoyo Cerrado, Arroyo de los Vitros, Miradores, Majada de la Porra, Senda de la Ladera de la Plata, Camino Forestal, Retén/merendero, senda del Pastizal, Arroyo del Mediano



M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 4 horas 30 minutos
Recorrido: 12,6 km
Dificultad: Medio / Alta
Desnivel: Subida: 714 metros / Bajada: 707 metros / Acumulado: 1421 metros
Recomendada: Todo el año, con la debida precaución si esta nevado
Realizada: 23-10-2017




Descripción:
Tres años hacia que tenía ganas de hacer esta ruta. El porque no la acometía era debido a dos razones: la primera, el aislamiento en que esta situado Hoyo Cerrado; y segunda, llegar en coche al punto más razonable para iniciar la caminata. Hoy amparado en el “GsTa”, cumplo el deseo de realizar esta marcha clásica; del montañismo pedricero, a pesar de estar ubicada fuera del entorno propio de La Pedriza.
Al punto de inicio en el “Cordel de Prado Herrero”, se puede acceder desde Soto del Real, o desde la ctra M-608, kilómetro 19,8. Por lo que aconsejo seguir cualquier de los dos tracks, que llevan al pequeño aparcamiento, en la entrada a la Hoya de San Blas.
Como última información, decir que las pistas tiene momentos en que están relativamente bien conservadas y otros en que están bastante mal. Por lo que se puede decir que la aventura comienza desde que se deja el asfalto. Nosotros hoy hemos tenido suerte.

Y entramos en faena echando a andar a las 09:35, desde la cota de los 1.160 metros. Cruzamos la barrera y caminamos sobre una esplendida pista que es la Senda de la Avutarda. Poco más del kilómetro, se ve una senderita a la izquierda que parte al Collado de la Ventana; y casi a los dos km, esta el desvío que nos lleva a las praderas de Hoyo Cerrado.

Dejar la pista y ponerse de pie el camino, es lo que nos pareció; pues el Cordel de Prado Herrero, que es por donde estamos transitando, nos parece una pared, más que un camino para andar, por lo que cada uno se adecua a su ritmo para subir esta muralla. Superado el tramo más exigente, traspasamos una pista (0:50h - 2,43km) y proseguimos por una cuesta más normalita, tras el rastro de una senda que apenas se distingue entre el pinar.

Y llegamos a la primera zona de zetas (3,49km), que suaviza y mucho la pendiente. Pero se ve que los motores están a tope de revoluciones; porque la mitad del grupo, pasa de revueltas y tira para arriba sin miramientos. Otros somos más respetuosos o ¿estamos más cansados? y recorremos todas las curvas.  

Luego de andar un corto trozo, diríamos que llano, nos encontramos con el segundo grupo de zetas (4,97km). Concluidas estas revueltas, damos cuatro pasos y logramos nuestra meta, pisar Hoyo Cerrado (1:50h - 5,40km) y sus praderas. Reconociendo que ha merecido el esfuerzo para arribar aquí.
La vista de esta planicie; custodiada por La Cuerda Larga -donde destacan los riscos de Bailanderos- y El espinazo que se descuelga hacia Peña Lindera y Las Torres de La Pedriza, es simplemente inigualable. A lo que hay que sumar la paz y el silencio que reinan.  

En lo alto de este valle, esta “El Ventisquero del Ratón”, utilizado en tiempos pasados para recoger nieve; que se bajaba en carruajes a la Hoya de San Blas y desde allí a Soto del Real y por último a Madrid.
Agotaba la nieve en este ventisquero se explotaba “El Ventisquero del Algodón”, situado en la vertiente norte de La Cuerda Larga. La nieve de éste, se llevaba al Puerto de la Morcuera y desde allí se trasladaba por el Camino de la Nieve, a Soto del Real.

Luego de tomar las obligadas viandas, junto al origen del Arroyo del Mediano y capturadas las variadas vistas que tenemos. Salimos de esta hondura con dirección Norte y poco después tomara al Este,  transcurriendo la senda por la cara Sur de la Loma de Bailanderos.

Después de cruzar un arroyo sin nombre y el Arroyo de los Vitros, vemos un grupo de rocas a unos metros por debajo de la senda, constituyendo un excelente mirador y en las cuales, no pudiendo resistirnos a posar en él. Reanudamos la marcha y volvemos a encontrar otro mirador, aunque este menos llamativo.

Disfrutando de las magnificas vistas de parte de la cara oculta de La pedriza y el Hueco de San Blas, llegamos a la Majada de la Porra (3:25h - 7,9km); viendo una especie de andamio que nos llama la atención. Cavilando que podrá ser -si restos de una cantera o una cueva- nos acercamos hasta él y cual es nuestra sorpresa al tratarse de una jaula ¡y no es la única! pues al menos vemos dos más.  
Parece ser que están destinadas a cazar cabras, ya que en esta zona hay exceso de ellas y las trasladan a otros parques o zonas deficitarias. 

Resuelto el enigma, desandamos unos metros y proseguimos nuestro recorrido por un camino, que pronto dejamos para seguir una bonita senda por la Ladera de la Plata; y que desemboca en la segunda pista forestal, casi donde hay un puesto de retén de bomberos, que un grupo de personas esta aprovechando para comer.

Continuamos y llegamos a la unión de las dos pista forestales (4:10h - 11km), donde han colocado un hito monumental del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Seguimos unos metros y superado el paso canadiense, giramos a la derecha y nos dirigimos al pastizal situado en el centro del Hueco de San Blas.

Parece ser que este lugar fue el primer asentamiento del actual Soto del Real. Era un grupo de cabañas, al que se conocía como “Casas Quemadas”. Mas tarde en época de la Reconquista, se ubicaron en el actual lugar, conociéndose como “Chozas o Chozas de la Sierra”. En el siglo XIII, se produce el litigio entre los concejos de Madrid y Segovia; por el dominio de las tierras situadas entre la Villa de Madrid y la sierra, que afectan a; Chozas, Colmenar y Porquerizas (Miraflores). Incorporando el rey Juan I, en 1389 estas tierras al Real de Manzanares.
Y el 31 de diciembre de 1568, Felipe II concede a Chozas de la Sierra la exención del Real de Manzanares con todos los atributos y signos de poder, “horca y cuchillo, picota, cárcel y cepo”.
En 1959 se adopta el nombre actual, tras la votación popular en la que tuvieron que elegir entre: Soto del Real, Alameda de la Sierra o mantener el nombre histórico. 

Dado que pastaba un gran rebaño de ganado bovino, que alguno interpreto como “bravo”, el grupo se dispersa, reagrupándonos poco antes de cruzar el Arroyo del Mediano, que al tener un caudal muy bajo, cada cual vadea por donde mejor le parece.

Terminada la aventura ganadera y fluvial, aparecemos en la pista a pocos metros del inicio, dando fin a esta buena; bonita; y exigente ruta.

sábado, 21 de octubre de 2017

Zarzalejo, GR-10, Robledo de Chavela


Zarzalejo, Camino de la Pontezuela, Arroyo de la Pontezuela, Camino de la Nava, Camino al Sur, Arroyo del Robledillo, Robledo de Chavela, Arroyo Valsequillo, Camino de San Lorenzo o del Escorial, Camino del Horcajuelo.



M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 4 horas 
Recorrido: 15,84 km
Dificultad: Medio
Desnivel: Subida: 429 metros / Bajada: 429  metros
Recomendada: Todo el año, con precaución en días muy calurosos
Realizada: 20-10-2017




Descripción:

Esta ruta que comprende el recorrido del GR-10 desde Zarzalejo hasta Robledo de Chavela, la tenía pensada como inicio de temporada, pero los detractores del gran sendero lo fueron postergando de tal manera que me he visto <obligado> a programarla de sopetón -vamos más o menos como la puesta en marcha del artículo 155 contra la independencia de Cataluña- no obstante invite a la totalidad del grupo, del cual sólo un camarada, dispuso de disponibilidad para acompañarme.

Así es como me encuentro en Zarzalejo “pueblo” a las nueve de la mañana en compañía de J. Luís, para completar otro tramo del GR-10 a su paso por la Comunidad de Madrid.
El recorrido lo he trazado circular, dada la problemática de transporte entre ambos pueblos, para realizarla linealmente.
Zarzalejo, es un pequeño municipio, situado en la Sierra Oeste de Madrid, al pie de Las Machotas. En tiempos pasados, fue lugar de recreo y descanso del monarca Felipe II. Y en sus cercanías, están las canteras, donde se extrajo el granito, para construir el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
Desde los 1.100 metros a que esta situado el centro del pueblo, partimos de la c/. La Posada y continuamos por la c/. de los Caballetes, en la cual hay una fuente donde poder proveerse de agua, y salimos del pueblo por el Camino de la Pontezuela.

Un rápido descenso en dirección Sur, nos lleva hasta cruzar el Arroyo de la Pontezuela, desde el cual se suaviza el camino durante casi tres kilómetros.
Siguiendo la misma dirección cruzamos el ferrocarril (1,57km) y entroncamos con el Camino de Zarzalejo a San Martín de Valdeiglesias o Camino de la Nava, por el que andamos dejando a nuestra izquierda varias granjas con rebaños de ovejas y alejándonos de las vías hasta la siguiente bifurcación, donde proseguimos por el Camino al Sur y con la vista en la subida que tenemos que remontar.

A medida que nos vamos elevando nos volvemos a acercar hasta el trazado del tren, justo al lado del Túnel de la Cañada. Culminada la subida tenemos un desvío a derecha (3,7km) que es la VP Colada de la Hinojera y Cumbrecilla.

Estamos en el Camino de San Lorenzo, que a la derecha comparte trazado con la VP. Nosotros lo seguimos en la misma dirección que traíamos, rematando la máxima altura de la ida, que logramos a los (3,95km – 1062m), donde dejamos el T.M. de Zarzalejo y entramos en el de Robledo de Chavela.

Desde el pueblo hasta aquí todo el trayecto ha sido un secarral que gracias a las lluvias de los días anteriores y a que hemos madrugado, lo hemos llevamos bien, incluso con fresco podría decir.

En el descenso hasta Robledo, el gran sendero discurre por dentro de varias fincas, teniendo que traspasar varios portillos que volvemos a cerrar, para que el ganado no se escape.

Poco antes de pasar un desvío a derecha, vemos unos pequeños restos de la guerra civil, por los que pasaremos al regreso. La pista se despeja y comenzamos a ver parte del pueblo, donde destaca su iglesia situada en la zona más alta. 

Cruzamos el Arroyo del Robledillo y entramos en Robledo de Chavela, pisando la c/. Valsequillo y terminando en la ctra M-512. Seguimos esta a la diestra y cruzamos el Arroyo de Valsequillo (7,22km – 883m), punto más bajo de la ruta.
Robledo de Chavela, forma parte de la ruta Imperial, sus casonas son testimonio de su historia. Como ejemplo; el ayuntamiento <antigua cárcel> y la Iglesia de la Asunción.  

Nos damos un pequeño descanso sentados en un banco en la c/. Los Atajos y espoleados por el nombre de la calle, buscamos en la ctra M-512 el “atajo” que nos deje en una senda que el track nos indica cerca de aquí, pero visto que han acotado la finca con una valla que recuerda a los campos de concentración, retrocedemos a la c/. Valsequillo y regresamos sobre nuestros pasos, por el Camino de San Lorenzo hasta la bifurcación de caminos (8,33km). 

Continuamos por el camino/senda de la izquierda y nos detenemos junto a los restos de Bunkers y nidos de ametralladoras. (8,64km).
Que son solo un conjunto de de cuatro refugios, en los que apenas quedan las troneras, por donde disparaban.

Reemprendemos la marcha por el fondo del valle, junto al curso del Arroyo Valsequillo. El Camino se convierte en senda y esta en solo un rastro, al llegar al paso del arroyo bajo el ferrocarril.

Cruzamos el lecho del arroyo (11,5km) y ascendemos una corta, pero fuerte pendiente para cruzar la Línea General del Norte, por encima del Túnel de la Cañada.
El ferrocarril que uniría, Madrid e Irun, fue una de las primeras grandes líneas que se diseñaron, constituyéndose en 1846, la sociedad que fomento esta idea. En 1861 se remato el recorrido; Madrid – El Escorial, una vez completado, el túnel de Torrelodones. Y dos años más tarde, se finalizo este tramo en concreto; El Escorial – Avila, de 70 kilómetros.

Encima del túnel volvemos a encontrarnos con el Camino de San Lorenzo o Camino de El Escorial, que es también la VP Colada de la Hinojera y Cumbrecilla. Proseguimos con dirección al Puerto de la Cruz Verde, hasta llegar a la zona de Prado Pellejero (12,2km), donde tomamos el desvío que parte a la derecha y que asciende al cerro que domina este lugar, donde casi en su cima encontramos otro grupo de reductos / bunkers, también en muy mal estado.


Conseguida la cúspide (12,7km – 1.145m) y punto más alto de la ruta, sólo nos queda bajar al Arroyo de la Pontezuela (14,4km) y subir luego hasta la planicie donde se ubica Zarzalejo. Al cual entramos por la c/. Pontezuela. Pasamos junto a la iglesia y continuamos por la ctra M-533, para finalizar el recorrido.