La Cabrera, Iglesia de la Concepción, Convento de San Antonio, GR-10, Camino del Reconquillo, Valdemanco, PR-M 13, Sierra de la Cabrera, Cancho Gordo, Pico de la Miel
Tipo de Ruta: Circular -- Dificultad: M
/ A (IBP: 74) -- Recorrido: 13,8 km -- Ciclable: NO
Tiempo
Total: 5:30 horas -- Tiempo en Movimiento: 4:21 horas
Altitud
mínima: 1.043 metros -- Altitud máxima: 1.563 metros
Desnivel
positivo: 742 metros -- negativo: 742 metros -- acumulado: 1484
metros
Fuentes: NO -- Sombras: 10%
-- Recomendada: todo el año
Realizada: 02-10-2017 -- Señalizada: SI*
Descripción:
A petición de Fernando, vuelvo a La Cabrera, para andar su sierra y el
recorrido del GR-10, que me resta por andar, entre este pueblo y Valdemanco
¡aún a sabiendas de la gracia que les hace! Al grupo del GsTa, pero que le vamos
a hacer, son gajes del compañerismo.
Con una temperatura, algo más elevada de la que corresponde, a las fechas
en que estamos; nos ponemos en marcha, desde el número 52 de la Av. de la
Cabrera (09:20 – 1.035m). Vamos en dirección Oeste, por la c/. Carlos Ruiz,
pasando por la Plaza de la Concordia, donde está la Parroquia de la Inmaculada Concepción.
Situada en el centro urbano; se compone de una nave central,
con un arco de piedra del siglo XVI, el presbiterio del siglo XVIII y la
sacristía de la época de la posguerra. Así como una torre campanario. En su
interior se encuentran las imágenes de la Purísima Concepción,
que da nombre a la iglesia, además de las de San Antonio y San Lucas, este
último patrón del municipio, cuyas fiestas se celebran en octubre. Está
levantada íntegramente en granito de la zona, guardando semejanza con otras
iglesias de La Sierra
Norte.
A continuación,
cruzamos la Plaza de la Concepción, donde se ubica la Casa Consistorial.
La
Cabrera durante la ocupación musulmana se situaba en la llamada
“Tierra de Nadie” ó “Marca Media”, zonas que separaban los territorios
cristianos de los islámicos, motivo por el que se la consideraba despoblada
durante esa época. No existen documentos que aporten datos concretos, pero se
cree que fue durante la época de la Reconquista cuando se cite a La Cabrera como núcleo de
población.
Desde la plaza,
callejeamos hasta desembocar en la c/. Subida del Convento, por donde sale el
GR-10 y nosotros por él. El camino hormigonado esta jalonado por estaciones del
calvario, que finaliza en el Convento
de San Antonio (2,5km). A los pies del convento, el grupo se divide; atrochando unos
para llegar a la puerta y los otros seguimos la calzada principal.
Y mientras
esperamos a que llegue el resto, nos hacemos unas fotos en unas rocas,
acontecimiento que tengo que resaltar, pues J. Luís, consiguió subir y yo no; hay que saber hacer crecer la moral de la tropa. Una vez reagrupados,
continuamos por el Camino del
Reconquillo, tras las señales del gran sendero, remontando hasta los 2,7
kilómetros, momento en que se invierte el trazado.
Seguidamente dejamos un
ramal a derecha y llegamos al Collado de
la Cabeza (2,95km). Desde aquí parte a izquierda, la vereíta que se dirige
al cerro de La Cabeza, donde todavía quedan los restos del Castro Arévaco y la necrópolis de la Tumba del Moro.
Los arévacos o aravacos,
fueron unos de los pueblos celtas, más fieros que poblaron el centro de la
península Ibérica; entre las provincias de, Ávila y Logroño, desde los
comienzos de nuestra era hasta el siglo VII. Este emplazamiento,
posiblemente fue reutilizado en época visigoda, lo que explicaría la existencia
a los pies del Cerro, de la necrópolis de la Tumba del Moro.
Insuflados con la dosis de culturilla, reanudamos la marcha aterrizando
en una bifurcación (3,55km – 1.120m), punto más bajo de la ruta. Continuamos a
derecha, rodeando la sierra y guiados perfectamente por las marcas, blanco y
rojo (aunque a veces también está acompañada de una franja amarilla, que puede
confundir).
Con subidas y bajadas, nos presentamos en el cementerio de
Valdemanco (5,65km – 1.159m), confluencia con el PR-M13, que desde aquí recorre
toda la Sierra de la Cabrera, por su cara norte, y finaliza en el pueblo de La
Cabrera. Abandonamos el GR-10, que se dirige al pueblo de Valdemanco y giramos a
derecha, siguiendo ahora la señal, blanca y amarilla del PR.
Comenzamos el ascenso que nos llevara hasta Cancho Gordo, por un
amplísimo camino, con varios trazos, persiguiendo las marcas, pasamos junto a
un abandonado abrevadero <vestigios del paso de ganado, por estas vías>
poco a poco ganamos altura, rodeando el cerro de la Torre de Valdemanco,
pico más oriental de la sierra.
Finalmente alcanzamos una pradera, por la que llaneamos, hasta el punto,
en que dejamos por un tiempo el PR (6,19km – 1.340m). Seguimos pues la senda de la derecha, que se enfila hacia los riscos,
sumando altura hasta que nuevamente discurre por la ladera, paralelo al sendero
principal, pero unos cincuenta metros más arriba.
Y llegamos a la segunda bifurcación (6,83km – 1.444m), que repetimos a
derecha, para atacar sin piedad, la vertiente Noroeste, con tramos que supera
el 30%, y alcanzar la planicie entre los dos picos (7,15km). Pues ciertamente el Cancho Gordo,
son dos picos, el que está al Oeste de 1.561m., y el que está al Este, que lo
supera en dos metros, separados por una pequeña franja de tierra, a especie de
collado.
Mi afán por hacer circular la ruta, es tal que trepamos por la izquierda
y descendemos por la derecha, alcanzado el vértice geodésico a 1.563 metros, donde
nos tomamos un merecido descanso aprovechando para comer y deleitarnos con el
paisaje que divisamos.
Con la obligada precaución, descendemos del pico y giramos a izquierda
rodeándolo. Dejamos a derecha el Cancho de la Cruz y bajamos por la
serpenteante senda al Collado de Alfrecho, del cual parte hacia el Sur,
una vía que lleva a las cercanías del convento.
Nosotros nos reencontramos con el PR-M 13 y lo seguimos en dirección
Este, dejando a derecha el, Cancho de la Bola, varios cerros más y la Peña
del Águila <que vicio, el repetir los nombres>. Así mismo dejamos; El
Pornoso, Las Agujas de las Pedrizas y el Cancho de los Brezos,
antes de tocar la base del Pico de la Miel (10,4km). Nuevamente hay
trepar, subimos por donde Dios nos da a entender y pisamos la cima a 1.392
metros. Un pequeño descanso, alguno del grupo que pica algo y los más, que solo
ingerimos líquido. Sesión de fotos, escrutamos el horizonte reconociendo
promontorios y pueblos, y bajamos a la base.
En vez de regresar a la senda del PR, en el lado Norte, decidimos
<como me gusta el consenso> Dejarnos caer <si> digo bien, dejarnos
caer por el derrotero, que se despeña por la vertiente Sur de la sierra, y bien
que lo notamos, en la temperatura a medida que bajamos.
Casi no nos lo creemos, pero lo hemos conseguido y eso que Jorge ha
bajado con un tobillo lesionado. Estamos en el camino que bordea el pueblo y
aunque la idea era andar por él, para pisar el menos asfalto posible, la
impaciencia de “alguien” por finalizar, hace que sigamos en dirección Sur y
terminemos en la antigua carretera, antes de lo deseado. Pues nada, bajo un sol
que nos castiga más de lo esperado, retornamos al punto de partida,
felicitándonos por la magnífica ruta y buscando la tasca más cercana para
hidratarnos con una cerveza bien fría.