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M A P A P E R F I L F O T O S Track KML
W I K I L O C Análisis IBP
Tipo de Ruta: Circular Dificultad:
B / M (IBP: 49) Recorrido:
15,3 km Ciclable: SI*
Tiempo Total: 5:19
horas Tiempo en Movimiento: 4:33
horas Altitud mínima: 1002 metros
Altitud máxima: 1222
metros Desnivel
positivo: 412 metros Desnivel negativo: 412 metros
Desnivel acumulado: 824
metros Fuentes: SI Sombras:
5%
Recomendada: todo el
año Realizada: 14-02-2024 Señalizada: NO
Descripción:
Nota: la ruta es ciclable, excepto
la subida y bajada a Cabeza Piñuecar y respecto a las fuentes, sólo hay en los pueblos.
Piñuecar-Gandullas, es un pequeño municipio de 18,19
kilómetros cuadrados de superficie, que lo sitúa en el puesto 154 de la
Comunidad de Madrid por superficie. Se encuentra al norte, entre los T. M. de Madarcos, Horcajo de la
Sierra-Aoslos, La Acebeda, La Serna del Monte, Buitrago del Lozoya y Puentes
Viejas.
Tiene
una población en torno a los ciento noventa habitantes, cuyo gentilicio es
piñuecano / gandullano y está comunicado por la ctra M-132 y el transporte público lo cubre la línea 196 desde el
Intercambiador de Plaza de Castilla y las líneas 191B, 191C, desde Buitrago de
Lozoya.
Dentro
de la Sierra Norte, Piñuécar-Gandullas
forma parte de la Subcomarca del Valle Medio del Lozoya, en la que también se
encuentran Buitrago del Lozoya, Gascones, Villavieja de Lozoya, La Serna del
Monte, Braojos, La Acebeda, Robregordo, Horcajo de la Sierra-Aoslos y
Somosierra. En cuanto a la fauna es fácil poder avistar cigüeñas, milano común y el ratonero, y más
ocasionalmente tordos, mirlos, zorzales, perdices, abubillas, oropéndolas,
picos picapinos y palomas torcaces.
Además,
se pueden contemplar en el embalse de Puentes Viejas, sobre todo en la época
invernal, aves acuáticas como el frecuente azulón, el elegante somormujo,
cercetas, zampullines, y cormoranes. Entre los mamíferos podemos encontrar zorros,
conejos, liebres, corzos, jabalíes, tejones, jinetas, comadrejas, erizos y
gatos monteses, entre otros.
Dado
los pequeños recorridos urbanos por Gandullas y Piñuecar, he incorporado los
vestigios del Frente de
Somosierra en la Guerra Civil. El 25 de julio el ejército nacional, ataca
fuertemente la línea de Somosierra y consiguen ganar el puerto y túnel
ferroviario, que es utilizado como puesto de mando, polvorín y hospital de
campaña e intentan avanzar hasta Buitrago; siendo detenidos a la altura de
Madarcos por la columna del capitán republicano Francisco Galán, perteneciente
a la brigada 13 que estaba en Buitrago del Lozoya.

El
ejército nacional, gracias a la intervención de la aviación alemana hacen
retroceder a la brigada 13 republicana hasta el cerro Cabeza Velayos; donde se
fortifican. Al día siguiente, tropas de Francisco García Escámez, al mando del
teniente coronel Cebollino, con los Batallones San Marcial y Bailén ocupan el
cordal de las Cebolleras, al Este del puerto, y la parte alta del cordal
principal de la sierra, por el Oeste; controlando totalmente la carretera de
subida al puerto desde Buitrago.
Durante
más de un mes, se lucha para que los nacionales se hagan con la línea de
embalses, mientras se construye una intrincada red de trincheras, parapetos y
fortines por municipios como Prádena del Rincón, Paredes de Buitrago,
Gandullas, etc.; hasta que a finales de 1936 el frente se estabiliza. al no
conseguir el ejército sublevado pasar de Buitrago ni to6mar los embalses.
Conformándose
ambos bandos con sus posiciones, durante el resto de la guerra, dejaron de
atacarse y todo el sector de Somosierra se convirtió en lo que se llamaría
un “frente dormido” hasta el fin del conflicto en 1939; dándose situaciones
parecidas a lo descrito en la película La Vaquilla.
Para
ésta inédita ruta, cuento con la compañía de Angel, Julio, Kike y Victorino,
iniciando el recorrido en la Plaza de la Paz de Gandullas, y luego de pasar por
la c/. Real donde está el Potro de
Herrar, cruzamos la carretera, dejamos la antigua escuela a izquierda y salimos
por el Camino de la Nava (por cuyo
centro corre el agua); ignorando dos desvíos a derecha.
Siguiendo
por el Cordel de la Praillera con
dirección suroeste, dejamos un desvío a Piñuecar y proseguimos hacía Peñas
Zorreras, torciendo a izquierda poco después (señalizado), para llegar a una de
las posiciones más avanzadas del frente republicano; Peñas Zorreras (1,4km). Se trata de un fortín o
bunker, con tres troneras, cuya misión era cerrar la parte más
meridional del avance nacional y defender el pueblo de Gandullas.

Desde el poste indicativo de la Red Carpetania, en la vía pecuaria Cordel del Bosque, a izquierda se llega al área de descanso, con excelentes vistas de la antigua estación de comunicaciones y al helipuerto; pero la ruta sigue a derecha, viendo marcas amarillo y rojo de las sendas locales. Luego de pasar un zarzo, entramos en tierras de Buitrago del Lozoya y continuamos por la Cañada Real de Velayos.
Después de andar trescientos metros con dirección suroeste, torcemos a derecha y sin senda, subimos a Cabeza Velayos (3,3km), más conocido por Peña del Alemán en memoria de Max Salomón; herido gravemente en defensa de Buitrago del Lozoya. El antifascista germano que huyo de la Alemania de Hitler, encontró en España el motivo para luchar contra el fascismo, al lado de La República.

De ésta cima, posición punta de lanza de la línea defensiva republicana, cuyo cerro estaba repleto de trincheras, en su base habían, dos casas refugio o polvorines y en la cresta, dos bunkers con sus troneras para las ametralladoras; se escribieron poemas sobre los defensores, que aguantaron y no cedieron a los ataques contrarios.
Bajando
con dirección Este, cruzamos la Cañada
Real de Velayos y al pasar otro zarzo con las marcas amarillo y rojo, pasamos
del T. M. de Buitrago al de La Serna del Monte; andando algo más de cien metros
por la linde con Piñuecar-Gandullas; hasta girar a izquierda en la bifurcación,
para seguir la marca amarillo del muro de piedra.
Ya dentro de la zona controlada por el Frente Nacional, en el cerro Medialegua, vemos el Fortín de La Llorona y terminado el remonte en Cabeza Retamosa (4,7km), vemos que también está lleno de restos de trincheras y bunker con sus troneras; y un refugio subterráneo. Muy cerca está el depósito de agua de La Serna, el cual dejamos a izquierda, al seguir el camino de acceso a él.
Cien
metros después, torcemos a derecha (haciendo un atajo) y pasado otro zarzo, retornamos
a tierras de Piñuecar-Gandullas, volviendo a pisar el Cordel de la Praillera; que dejamos al pasar un segundo zarzo. En
la siguiente bifurcación (5,6km), tomamos a siniestra y sobre
doscientos cincuenta metros, dejamos el camino para seguir al norte, por la
vaguadilla o surco del agua; para ascender viendo trincheras a Cabeza Piñuecar (6,5km),
punto más alto del recorrido.
Bajo el
actual vértice geodésico hay un refugio que enlaza con una tronera y un
observatorio, habiendo varios paneles informativos, que desgraciadamente no
están legibles. Las extraordinarias vistas nos las perdemos debido a la niebla
reinante, por lo que tendremos que regresar en otra ocasión. Con la misma
pendiente 23% de media y rampas del 39%, bajamos hacia el Este, cruzando otro
zarzo.
Viendo
balizas con marca rojo y trincheras, pasamos de senda a camino y llegamos al
Cementerio y Camino Buitrago, por el
que entramos en Piñuecar (7,9km).
Visto el panel de las rutas 4,5 y 6, cruzamos la carretera M-132 y salimos por
el Camino de Bellidas; pasando junto
al Potro de Herrar.
Antes
de llegar al poblado, vemos una señal que indica 250 metros al Altillo de Bellidas, y nos acercamos a
investigar. Llegados al punto indicado, resulta ser una posición de una línea
ocupada por cañones, también del Frente de Somosierra. Siguiendo por el
camino se verá a la derecha y en finca privada la espadaña de la antigua
Iglesia de Santo Domingo.
Nosotros
retornamos a nuestro camino y pasada una lagunilla, llegamos al Caserío de Bellidas (9,9km),
bonita vivienda restaurada y única en el conjunto ruinoso. Según Matías Fernández, Bellidas era en
el siglo XVI un pueblo independiente con su alcalde y oficiales, apareciendo a
partir de entonces como agregado de Piñuécar. Su población osciló a lo largo de
la historia, pasando de once vecinos (unidades familiares) en 1554, a 4 en
1.656 y uno en 1.670. En 1.534 contaba con taberna y panadería. Según los
mayores de Piñuécar, contaba a mediados del siglo XX con 3
vecinos. Bellidas significa hermosas.
Vista
la bucólica estampa de los restos de las viviendas, engullidos por la
vegetación, seguimos una calleja y luego una senda que baja al arroyo de las Pozas. Salvado por un puente de lajas
de piedra,
seguimos la senda aguas abajo, continuando luego por otra bonita
calleja que desemboca en el Cordel del
Puente Madarcos y Camino de Aoslos a
Piñuecar. Habiendo hecho un giro de ciento ochenta grados, marchamos con
dirección sur, cruzando otro zarzo y volviendo a pasar sobre el arroyo de Pozas.
Luego
pasamos dos pasos canadienses más y cruzamos La Gandullana, reguera que servía para regar los huertos,
linares o prados de los vecinos, con el tiempo controlado por la piedra de las
veces, en cinco franjas; mañana, trasmañana, siesta, tarde y noche.
Por el Camino del Molino entramos de nuevo en
Piñuecar, viendo otro panel ilegible, junto a la Casa Rural el Bulín. Seguidamente
vamos por c/. Cantarranas, doblamos por c/. Mayor y llegamos a la Plaza Mayor (12,7km), donde está el ayuntamiento del municipio y dos bonitas fuentes sin
nombre y sin fecha de su construcción; una con dos caños con cabeza de perro y la
otra también con dos grifos; rematada con tres bolas, que por apariencia, posiblemente
date de mediados del siglo pasado.

A pocos
metros de la fuente, en la c/. Alta, está el panel de las rutas 1 y 2, más la 2
de Carpetania. Rutas qué junto con las restantes, hasta las siete que hay en el
territorio, iré subiendo. A continuación, vemos la Iglesia de San Simón
Apóstol, de una sola nave y una torre rectangular adosada a los pies, de
estilo barroco, con cabecera de tradición medieval por su ábside circular
peraltado. En su interior se puede contemplar unos retablos, un arco triunfal
de medio punto y una pila de agua bendita del siglo XVI.
Una vez
hemos andado el tramo común, hasta el cementerio, tomamos el Camino de
Gandullas (izquierda), señalizado con poste de la Red Carpetania; que dice que
nos quedan algo más de dos kilómetros. Lo que la indicación no decía era que tendríamos
que nadar casi más que andar (el ejemplo es algo exagerado, pecado de ser
andaluz), pero lo cierto es que, durante kilómetro y medio, la bonita calleja
era un río.
Llegados
al cruce (14,4km) de la vía pecuaria Colada de la Zarcilla, giramos a derecha
(de frente sale a la carretera) y salimos de matamala para entrar en matapeor, menos
mal que pocos metros después, la dejamos para seguir por fin; un camino seco
que nos lleva a la zona deportiva de Gandullas. En dos pasos más estamos ante
la vicealcaldia y Centro de Salud; y la Iglesia
de Nuestra Señora de la Paz.
De reciente construcción
(1940), se edificó sobre los restos de la antigua iglesia del siglo XVII, que
fue destruida durante la Guerra Civil. La torre fue construida sobre el
pórtico, adosada a la nave principal, con un remate de cubierta y un atrio con
arcos de medio punto, logrando un templo diáfano y de amplias proporciones. En
su construcción se perdió el retablo original que databa del siglo XVIII, pero
aún conserva en su interior la “pila de cristianar vasallos” del siglo XV.
En la
parte sur de la iglesia, está la
piedra de las veces o reloj del agua,
que marcaba los turnos de riego de la reguera la Gandullana, que trae el agua
de la sierra de La Acebeda. Finalizando la ruta en el punto de partida.