Cenicientos, Iglesia San Esteban Protomartir, Peña Buvera, Peña de Cenicientos o Peña Grande, Camino de la Alberca, Camino del Sureste.
M A P A P E R F I L F O T O S Track KML W I K I L O C Análisis IBP
Tipo de Ruta: Circular Dificultad: Media (IBP: 67)
Recorrido:
14,8 km Ciclable: NO
Tiempo Total: 3:47 horas Tiempo en Movimiento: 3:21 horas Altitud
mínima: 756 metros
Altitud máxima: 1252 metros Desnivel
positivo: 685 metros Desnivel
negativo: 684 metros
Desnivel acumulado: 1369 metros Fuentes:
SI
Sombras: 25%
Recomendada: todo el año Realizada:
26-10-2024 Señalizada: NO
fotos de Santiago
Descripción:
El origen de Cenicientos se cree que puede estar en el entorno de Piedra
Escrita, donde hubo un santuario dedicado a la diosa Diana, fechado entre el
siglo II y el IV d. C; si bien hay otras afirmaciones que lo sitúan en tiempos
de los visigodos.
El nombre de la localidad también tiene su misterio, pues anteriormente se llamaba San Esteban de la Encina, pero se dice qué en plena reconquista, el rey solicitó desde su corte de Toledo, guerreros y armas para la lucha contra los musulmanes; resultando que preguntado al alcalde de si podía aportar cien lanzas, éste le respondió; con cien y cientos puede contar su majestad, dando pie a qué desde ese momento, pasase a conocerse como Cenicientos.
En el siglo XV Cenicientos al igual que otros municipios de la comarca pasó a manos de don Álvaro de Luna, como miembro del señorío de Escalona y sería durante el siglo XVII cuando la localidad conoció su esplendor. Así es que del periodo que estuvo vinculada a tierras toledanas, datan los viejos caminos históricos que se conservan en el término municipal; como el Cordel de San Juan, que recorre el sur del territorio o el antiguo camino de Escalona.
En 1833, Cenicientos se integra en la provincia de Madrid, siendo nombrado Villa tres años después, momento desde el que adquiere protagonismo con la producción y comercio; de vino, aceite, embutidos y harina de la zona.
Todos los pueblos tienen alguna ruta especial, que los catapulta e identifica, pues Cenicientos puede decirse que hay dos: a Piedra Escrita y la que sube a Peña Buvera, más conocida popularmente como Peña Ceniciento; ruta que nosotros (hoy como casi todos los fines de semana, me acompaña Santiago), vamos a realizar partiendo del cruce de la c/. Romero con c/. del Depósito, donde se puede estacionar.
Adentrándonos en el pueblo por c/. San Antonio, pasamos junto a la Iglesia San Esteban Protomartir o de la Encina, edificio Gótico construido a finales del siglo XV o comienzos del S-XVI; Declarado en el año 1983 bien de Interés Cultural. Después seguimos por c/. de La Iglesia, cruzamos la Plaza de la Constitución donde está el ayuntamiento y por c/. Real y luego Doctor Fleming; llegamos a la Fuente El Cerrillo, en Plaza de la Cabezuela.
Desde aquí virando por c/. San Antón, salimos a la ctra M-545,
continuamos por ella hasta pasar un parque y enlazamos con c/. Claudio Sánchez
y ctra M-541; prosiguiendo por su margen izquierdo viendo un abrevadero. Pasada
la ctra M-548 que lleva a Pelahustán
(localidad de la provincia de Toledo), nos desviamos a la derecha por camino de
tierra; pasando junto a una manga ganadera.
Con la vista de los cerros a los que nos dirigimos, cruzamos el arroyo la
Zapatera (seco, sequísimo) y todavía por buen camino, llegamos a una bifurcación
(2,8km); prosiguiendo
a derecha y seguidamente tras cruzar un zarzo, seguir al norte y dirección a
los cerros; por visible camino/senda. Pronto de camino pasa a senda y casi sin rastro,
seguimos monte a través, hasta encontrar (3,3km) otro
buen camino.
En algo más de un kilómetro y luego de pasar junto a un gran hito de piedra y salir de la zona boscosa, llegamos al collado y cruce de caminos (4,6km), desde el que avistamos a izquierda la primera cima, que alcanzamos en cuatrocientos metros. Peña Bubera, Peña de Cenicientos o Peña Grande, ésta en los inicios de la Sierra de Gredos, y a muy poca distancia del comienzo del río Tietar.
El cerro tiene una caseta de vigilancia de los forestales y el vértice
geodésico, ambos cerrados por una baranda de hierro, posiblemente por
precaución, pues al sur cuelga un precipicio, siendo muy peligroso situarse al
límite; mucho más con tiempo húmedo o helado. Tomado nuestro tiempo, Admiramos
la espectacular panorámica de 360 grados, hechas las pertinentes fotos y
escrutados los pueblos entre los que están al oeste: Santa María del Tietar, Sotillo
de la Adrada, La Adrada y Piedralaves, y más arriba a la derecha, Casillas. Al
norte: Rozas de Puerto Real, Navahondilla y Cadalso de los Vidrios.
Hechas las pertinentes fotos, iniciamos el descenso y en poco más de
cien metros, nos desviamos a la izquierda por atajo, para enlazar con un
antiguo camino que nos acerca al Cerro Concherejo;
teniendo que hacer los últimos metros como mejor nos parece. Pasado un cercado
(fácil), llegamos al montículo de piedras, con menor panorámica y tal vez una
mejor vista de la Sierra de Gredos y los pueblos antes mencionados, aunque, de
todas formas si no es por el hecho de pisarlo, puede obviarse.
Regresando por el viejo camino, nos devuelve a la senda principal y bajamos hasta el cruce de caminos, desde el que proseguimos de frente por camino carretero, que desaparece en la vegetación; antes de enlazar con la pista, que baja hasta la carretera. Tomada a derecha, pasamos las ruinas de un antiguo seminario y vemos que parte a izquierda un desvío (7,4km) que indica a la Fuente Prado las Aguas.
Paseo recomendable de unos cuatrocientos metros, por ver el manantial y
refrescarse en días de calor, e incluso beber si es necesario; aunque avisa que
no está tratada, cómo es lógico. De nuevo en la pista principal y andados unos
ochocientos metros, sale a siniestra el Camino
de la Alberca, que baja hasta el lugar en que estuvo el Embalse de la
Alberca.
La incursión por el relativo buen camino, por el que transitan vehículos, supone un kilómetro de bajada y otro de regreso, para ver sólo el espacio de un arroyo sin nada o apenas agua, donde estaba el dique de la Presa o Embalse de la Alberca, que por la nueva idea ecologista y medioambientalista del Gobierno, se dinamito; aún con las quejas de bastantes vecinos que estaban en desacuerdo y querían mantenerlo; pues en su entorno existían anfibios y aves que lo frecuentaban.
Regresados a la pista, enfilamos el definitivo descenso con alguna rampa de mediana entidad, teniendo a nuestra derecha una espléndida panorámica, del pueblo de Cenicientos, del que sobresale su Iglesia. Dejadas a izquierda unas antenas de telefonía y el depósito de agua, junto a la ctra M-541, hay un camino a derecha, por el que retornamos al pueblo; viendo a la entrada de la calle, una señal del Camino del Sureste.