miércoles, 25 de abril de 2018

Peguerinos, Peñas Blancas, Refugio de la Naranjera, La Cara

Peguerinos, Peñas Blancas, Refugio de la Narajera, Mirador del Valle de Cuelgamuros, Camino de las Navacuelas, Campamento de Peñas Blancas, La Cara, Arroyo de Collado Hornillo, Monumento a la Mariposa.   


M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 3 horas 48 minutos
Recorrido: 12,3km
Dificultad: Baja 
Desnivel: Subida / Bajada: 271 metros
Recomendada: Todo el año
Realizada: 23-04-2018



Descripción:
El paseo de hoy es una excusa para darnos un festín, en la casa que Jorge tiene en Peguerinos. Voy en compañía de: Sol, Antonio, Carlos, Emilio, Enrique, Fernando, Jorge, José Luís y Paco; echando de menos a Santiago y con la compañía de Manu; sólo en la comida. Que pienso yo que se diría ¿si hay que ir, se va, pero ir pa na? con participar en el manduqueo, es suficiente. Lo digo sin acritud.

Estacionamos los vehículos en la carretera de Peguerinos al Escorial, con el camino al Campamento de Peñas Blancas, por el que andamos unos metros; para virar a derecha y a través de la zona de, El Respernadero; dirigirnos al conglomerado berroqueño de Peñas Blancas. El cual alcanzamos al cuarto de hora (0,945km).

Lo vamos bordeando por su lado Norte y al ver una ventana (1,98km), somos cuatro los que nos sentimos atraídos de pasar por ella. Una vez en el otro lado y reagrupados, llegamos al Refugio de la Naranjera (0:52h - 2,50km – 1.606m), cima de la ruta.
Retrocedemos unos metros, traspasamos el muro de piedra y subimos al Mirador del Valle de Cuelgamuros; desde el que se contempla la magnifica vista del Monasterio y la grandiosa Cruz del Valle de los Caídos, sobre el Risco de la Nava.

Salimos de éste lugar por un estrecho pasillo, para bajar por la senda del GR-10, unos trescientos metros; momento en que se abandona; prosiguiendo el descenso por una vereda que finaliza en el Camino de las Navacuelas (4,07km), por el que llegamos al Campamento de Peñas Blancas (1:53h – 4,6km). Entramos en él y aprovechando sus mesas, hacemos la parada técnica para el frugal almuerzo; pues nos reservamos para la parrillada.

Salimos del campamento, prosiguiendo por el Camino de Canto Herrero, continuidad del de Navacuelas; renunciando a la cómoda vía, al llegar a un arroyo. 
Giramos a izquierda y sin cruzarlo, pasamos junto a vestigios de trincheras y entramos en un jaral no muy denso; donde comienza la búsqueda de una pequeña roca, con una “cara grabada” que según Jorge, tiene que estar por aquí; encontrándola antes de lo esperado (5,7km). Para los interesados, ésta es la localización: 40º39´07.62 N y 4º11´03.33 O.

Siguiendo hacia el Oeste, vadeamos el Arroyo de Collado Hornillo (6,7km), gracias a una roca estratégicamente situada; tengo que decir, que unos con más soltura que otros. 
Dejamos a la derecha el Cerrillo de las Carreterías y la zona de Casa Nuño; antes de cruzar la carretera (7,8km).

El camino gira al Sur y la idea era cruzar el Arroyo de Collado Hornillo poco más adelante, en el punto más bajo de la ruta (1.419m) ¡Pero aquí se ha convertido en un río! Lo que nos obliga a seguir su ribera hasta volver a la carretera (8,46km) y salvarlo por ella.

Ya solo queda ver el Monumento a la Mariposa, que sabedores de su ubicación, atravesamos una estupenda pradera (9,04km) y por senda bien visible; llegamos a la roca donde esta la placa conmemorativa (3:33h - 10,7km), a la Actias Isabelae.

La Isabelina “Graellsia Isabelae” en honor a su descubridor, que la encontró en Pinares Llanos, cerca del Monte Abantos. Actualmente se ven en zonas de la Península Ibérica como: la Sierra de Guadarrama, Sierra de Albarracín, Montes Universales, Serranía de Cuenca, Sierras de Cazorla, Segura y Alcaraz, puertos de Beceite y Pirineos. 
Es una mariposa nocturna, de gran envergadura y belleza; estando considerada la más bonita de Europa.

Los adultos miden unos 9 cm de envergadura alar, su cuerpo es grueso cubierto de pelos marrones-rojizos. Las alas son de color verde azulado, venadas de ocre rojizo y con bandas negro parduscas, con un llamativo ocelo central azul y amarillo en cada una de ellas, siendo las posteriores alargadas en forma de colas, y más largas en los machos.

Y desde aquí, solo resta una corta distancia hasta el punto de inicio, que apuramos en dos zancadas; deseosos de coger los coches, para trasladarnos al motivo principal del día ¡la comilona!

Reitero las gracias a Jorge, por abrirnos su casa y poder pasar un magnifico rato, disfrutando de la barbacoa.

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