martes, 13 de febrero de 2018

Patones de Abajo, Yacimiento Dehesa de la Oliva, Presa de la Parra

Patones de Abajo, GR-10, Cerro de la Oliva, Yacimiento Dehesa de la Oliva, Cueva del Reguerillo, Los Laderones, Senda Genaro, GR-88, Presa de Navarejos, Presa de la Parra, Cerro de la Cabeza del Molino, Azud de la Parra, Carretera M-134, GR-10.


M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 5:30 horas
Recorrido: 18,6 km.
Dificultad: Alta
Desnivel: Subida: 890 metros / Bajada: 890 metros / Acumulado: 1.780 metros
Recomendada: Todo el año
Realizada: 19-02-2018



Descripción:
Sabido de la existencia del yacimiento de la Dehesa de la Oliva -posiblemente del paleolítico- y de la Cueva del Reguerillo; trazo una ruta que además de culturizarnos, nos entretenga la mañana; regresando por la bonita senda del Río Lozoya.

Partiendo de la cota de los 732 metros, subiríamos hasta los 995 metros, sobre los seis kilómetros de recorrido, y desde allí, descenderíamos hasta el Río Lozoya, y junto a él; cómodamente, regresaríamos.

Pero cual es nuestra sorpresa, que se encuentra cerrada por obras, la pasarela del Pontón de la Oliva. Lo que nos obligará en el retorno, tener que subir otra vez el cerro y regresar por el camino de ida, desde el cruce de la carretera.

A pesar del incoveniente, no desistimos de nuestra propuesta, y salimos del aparcamiento situado en el km:0,5 de la ctra M-134, sobre las 09:45. Cruzamos la calzada y seguimos el sendero GR-10, que asciende por el camino de servicio del Canal de Isabel II, al Cerro de la Oliva

Unos doscientos metros antes del desvío a la almenara; atajamos para subir a la cima; donde esta el yacimiento de la Dehesa de la Oliva (1:00h - 1,72km - 900m), pasando junto a unas colmenas. Aunque no es época de trabajo de las abejas; si es aconsejable para más seguridad en otras fechas, seguir hasta el desvío del camino de servicio, y subir por este al cerro.

El plano del yacimiento, expone lo que fue una ciudad romana-carpetana y tal vez celtíbera; pues la zona fue una frontera etérea, entre carpetanos y celtíberos. Desde esta privilegiada situación, se domina la unión de los ríos; Lozoya y Jarama, así como el acceso a la depresión madrileña.

Entre los siglos I a.C. y I d.C. se desarrolló un núcleo urbano típicamente romano, con diseño ortogonal de calles que se cruzan (cardos, las que están en sentido Norte - Sur, y decumanos, de Este a Oeste); formando manzanas rectangulares de 91 m de longitud y 12,5 m de anchura. Con cierta adaptación de la ciudad a la topografía del terreno.

El perímetro amurallado de la Dehesa de la Oliva, está estructurado en dos plataformas, la superior u oriental (10 has), el más antiguo que circunda al núcleo urbano y es anterior al cambio de era. Y la inferior u occidental (17 has), ocupada por un caserío extenso de época posterior, sin determinar.

Andamos el asentamiento y nos acercamos al acantilado, en el extremo oriental; para admirar el farallón del cauce del Río Lozoya.
Intentando encontrar la entrada Norte de la Cueva del Regerillo, deambulamos y regresamos, dando un rodeo infructuoso. Lo que buscábamos, no lo encontramos, pero si pasamos por el nivel situado más bajo, del recinto arqueológico. 

Dejando el camino a la izquierda, proseguimos por la cresta de la colina, por si vemos indicio de la cueva. A la altura de la caseta/almenara, donde salen las tuberías del sifón y dejándolas a nuestra izquierda. Nos vamos en busca de la entrada occidental, que si tenemos exactamente localizada;
de la Cueva del Reguerillo, (2,9km), situada a diez metros sobre la pista y senda GR-10.

La cueva es un complejo sistema subterráneo en roca caliza de tres niveles; siendo el primer nivel el más afectado por visitas incontroladas. Los otros dos niveles tienen carácter muy técnico y están reservados para espeleólogos y especialistas.

Esta cueva guarda las manifestaciones artísticas más antiguas halladas hasta el momento en Madrid, datadas en el Paleolítico Superior (35.000 a 10.000 a. C.). Así mismo se han encontrado restos materiales, que pertenecieron a agricultores neolíticos y, a sociedades metalúrgicas del Calcolítico y de la Edad del Bronce.

Sólo podemos testimoniar con unas fotos, la boca fuertemente cerrada, con rejas; así como la otra cavidad. Pues no es visible nada más, al estar además; la galería tapiada con obra.

Bajamos al camino y senda GR-10, llegamos al cruce con la ctra M-134; y la cruzamos siguiendo el trazo del gran sendero. Pasamos junto a la Minicentral del Atazar, y en el puente (1:34h - 4,37km – 818m); doblamos a la derecha, para continuar por la senda que se adentra en la vaguada, y entre pinos asciende a la zona de Los Laderones (5,62km – 927m). 

Aún subiremos un poco más, hasta el punto, en que nos lanzamos pendiente abajo, cruzando primero una pista y luego la carretera; para enlazar con el camino de servicio, del Canal de la Parra. que desde la calzada, parte en busca del río ¡atajo que sólo secundó; Jorge y Santiago. 

Bajando plácidamente por esta pista, encontramos el lugar propicio para reponer energías (creo que al paso que vamos, tendremos que llevar una mesa portátil, para colocar las viandas y demás acompañamientos). Que hoy fueron, unos riquísimos bombones ofrecidos por Santiago, por su reciente cumpleaños.

Reanudamos la marcha entroncando con la Senda del Azud de La Parra (8,24km – 743m) y “GR-88” o Senda Genaro. Prosiguiendo aguas arriba y pasando junto a la Presa de Navarejos y su azud.

Presa construida en 1860, para derivar agua por el azud que conectaba con el primer canal, de abastecimiento de agua a Madrid, desde la Presa del Pontón de la Oliva. Ya que esta presento filtraciones, que hacían inviable su reparación.

Poco más adelante cruzamos el Río Lozoya, por un excelente paso, formado por bloques de granito y llegamos a la Presa de la Parra (10,9km).
La Senda Genaro y GR-88, siguen hacia el pueblo del Atazar. Nosotros atravesamos por la pasarela, que aún mantiene las marcas (este paso ha sido sustituido, por el de los bloques); no obstante pasamos al otro lado, donde esta la caseta del Azud de la Parra.

Dado los problemas en la Presa del Pontón de la Oliva, en 1904 se construyó esta presa y su azud, unos dos kilómetros aguas arribas. Prolongando el canal el canal que se denomino, Canal de La Parra.

Desde aquí, iniciamos el regreso y para no andar el mismo camino y subir algún “cerrete”; nos desviamos a la derecha, por la senda que sube al Poblado del Atazar. La cual dejamos rápidamente, para lograr el Cerro de la Cabeza del Molino, y bajar a la excelente pista del canal del; Azud de la Parra (12km).

Por ella andaremos dos kilómetros y medio, viendo diversos pozos de ataque, que sirvieron de acceso en su construcción. Llegados al desvío (14,4km); tenemos que dejar la Senda Genaro y GR-88 (cerrada por obras unos días) y seguir la pista que asciende hasta la ctra M-134, gozando de otras diferentes vistas.

Alcanzado el cruce con la carretera y GR-10 (5:10h - 16,8km – 851m). Únicamente nos queda desandar por el gran sendero el tramo que nos separa del punto de partida.

Pero eso si, atrochando una vez más y acompañado en este caso, por otros distintos valientes; Antonio y Carlos. No se si Jorge y Santiago ¿se rajaron? o simplemente no se percataron de la aventurilla.

Tengo que hacer una mención especial, en el apartado de las cervezas. Pues al coincidir los cumpleaños de Jorge y Santiago (unos días antes); se volcaron con los aperitivos. A lo que el resto, no pudimos por menos que cantarles, el cumpleaños feliz ¡¡en la calle!!.

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