sábado, 18 de marzo de 2017

Rascafria, Cascadas del Purgatorio (desde la Isla)


Rascafría, La Isla, Arroyo del Aguilón, Cascadas del Purgatorio, Las Presillas, Río Lozoya



M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 4 horas 30 minutos
Recorrido: 13,2 km
Dificultad: Baja / Medio
Desnivel: Subida: 393 metros / Bajada: 379 metros / Acumulado: 772 metros
Recomendada: Todo el año
Realizada: 16-03-2017


Descripción:
Buscando una ruta “sencilla”, Paco nos propone ir al Arroyo del Aguilón, en Rascafría, para ver las cascadas del Purgatorio. Pues nada, con una nueva incorporación <Jorge, compañero de Paco>, nos trasladamos los cinco; al área recreativa de la isla, en la ctra M-604 km: 31,7.
Los cinco componentes del GsTa, en este día (Sol, Paco, J.Luis, Jorge y Cristobal, el que redacta),  iniciamos la marcha a la 09:40, nos vamos hacia el Río Lozoya, lo cruzamos por un puentecito y alcanzamos un pista (por donde transcurre el PR-M25), la cruzamos y seguidamente una acequia que era:
El trasvase de La Presa del Pradillo -un poco más arriba- a la central eléctrica - medio kilómetro más abajo.
En sentido Este, ascendemos entre pinos para entroncar con otra pista. Una vez en ella, la seguimos a izquierda; teniendo las primeras panorámicas de Peñalara y Los Montes Carpetanos. Ignoramos un desvío a izquierda, cruzamos el Arroyo de la Bardera y en la bifurcación, continuamos por la derecha, siguiendo las indicaciones del RV-6 y GR-10.
El RV-6, es una Ruta local, que parte desde el Monasterio de El Paular, al Puerto de la Morcuera, por el antiguo Camino de Madrid, por el que se ha trazado la variante del GR-10, desde Bustarviejo.
En la siguiente división, abandonamos el RV-6 y GR-10, para tomar a izquierda una pista menor; cubierta de un manto verde, que es un placer pisar. Cuando finaliza, giramos a izquierda por un pequeño rastro que baja al Arroyo del Aguilón (1h - 3,50km).
Lo cruzamos por un esplendido puente entre las zonas de; la Majada Grande y Mata Moñiguero. Proseguimos a derecha, por la vereda que nos lleva por la margen Este del arroyo, hasta las cascadas. Este tramo es especialmente atractivo, por su riqueza paisajística; la proximidad al agua y su frondosidad. Nos explayamos tomando fotos, de las pozas, saltos y rápidos del arroyo. Quedando admirados de los acantilados que forman el desfiladero -principalmente por su derecha- de los cortados de Majada Grande.
Así llegamos a la “zona del Purgatorio” donde vemos la primera cascada del Arroyo del Aguilón. Continuamos y se llega al mirador (una plataforma de madera) para contemplar la segunda cascada (1,35h - 4,9km).
Es el momento de trajinarnos el bocata y Jorge (el nuevo participe) nos deleita con una buena botella de vino <que por no hacerle el feo> nos la bebemos. Y puestos en faena, saco el termo y la petaca; para tomarnos un cafelito, que cada cual riega en la medida que cree conveniente.
Volviendo al quehacer que nos ha traído aquí, decidimos esforzamos un poco más -cosa que solo hicimos parte del grupo-, para subir hasta la tercera y más imponente cascada. El trayecto es corto, pero difícil; hay dos caminos: seguir junto al arroyo, saltando y escalando piedras (por donde subimos). O seguir el rastro que serpentea a la izquierda; dando un rodeo, que asciende para luego bajar (por donde regresamos).
Por ambos caminos se logra llegar, al punto en que se puede admirar (la primera cascada en el curso de la corriente y tercera en el sentido de nuestro recorrido). Es la parte más angosta del desfiladero, donde se despeña el torrente, formando la más alta cascada ¡a merecido la pena! 
Regresamos junto a los compañeros, que nos esperan en el mirador y desandamos el tramo hasta el puente. Sin cruzar seguimos aguas abajo, lo más cercano posible al arroyo. Pisando sobre una alfombra de hojas de roble y con el acorde del correr del agua, hasta desembocamos en el Río Lozoya. Proseguimos junto a la ribera para aterrizar en Las Presillas (3,20h - 9,63km), que hoy están súper tranquilas. Cruzamos a su orilla Oeste, donde apenas hay cuatro personas -sentadas en sus numerosas y esparcidas mesas-.
Toca regresar, que lo hacemos subiendo por el margen izquierdo, aguas arriba del Río Lozoya. Nos dirigimos en dirección Sur; por senda/vereda o simplemente rastro, entre pinos y principalmente robles. Vemos la unión del Arroyo del Aguilón, dejamos a derecha la finca de la Casa de los Aguilones y llegamos al puente sobre el Río Lozoya. Este ramal une; el antiguo camino de El Paular con la ctra M-604.
Proseguimos sin cruzar por la margen izquierda, cruzamos una puerta más; esta es “modelo pale” y en poco vemos al otro lado un edificio abandonado, cruzamos para acercarnos a esta decadencia.
Es la antigua central hidroeléctrica -evolución de los viejos molinos, que utilizaban la corriente de los ríos para generar energía-, en este caso; es el agua del Arroyo de la Angostura <hoy llamado Río Lozoya>. El agua retenida por el Embalse del Pradillo, poco más arriba del área recreativa de La Isla; es conducida por una acequia hasta la central, donde se le precipita para que las turbinas generen electricidad.
Regresamos al otro lado para continuar la marcha, pasamos junto a una casa de madera abandonada (posiblemente algún proyecto frustrado), y vadeamos por una pasarela, el Arroyo de Navaluesa.
Traspasamos una alambrada, por otra puerta “esta si es homologada” y en breve arribamos al Área Recreativa de La Isla. Paramos en un restaurante, donde tomamos la merecida cerveza y damos por finalizada la ruta.

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