sábado, 23 de agosto de 2025

Santo Tomé del Puerto, ruta 1 Senda del Caslilla y Cuevas de la Mora y del Ranchón

Santo Tomé del Puerto, Siguero, Iglesia de San Martín de Tours, Dehesa de Siguero y Sigueruelo, Sigueruelo, Iglesia de San Sebastián, Senda del Caslilla, Cueva de la Mora, Abrigo de Cabeza Hermosa, Cueva del Ranchón, La Enebra (árbol singular milenario), Senda de los Lavaderos, Ermita de la Virgen de la Varga. 

M A P A      P E R F I L      F O T O S      Track KML      W I K I L O C      Análisis IBP

Tipo de Ruta: Circular -- Dificultad: Baja (IBP: 35) -- Recorrido: 12,4 km -- Ciclable: NO

Tiempo Total: 4:08 horas -- Tiempo en Movimiento: 3:19 horas

Altitud mínima: 1.034 metros -- Altitud máxima: 1.115 metros   

Desnivel positivo: 191 metros -- negativo: 190 metros -- acumulado: 381 metros     

Fuentes: SI -- Sombras: 30% -- Recomendada: todo el año

Realizada: 20-08-2025 -- Señalizada: SI*


Descripción:

Santo Tomé del Puerto, es un municipio formado por cinco núcleos poblacionales, en el que ninguno se llama así: dos al Este de la A1, Villarejo, que se puede decir que ostenta el rango de capital por estar el ayuntamiento y Rosuero; a menos de un kilómetro del Veillarejo. Y tres al oeste de la autovía: Las Radas, Siguero y Sigueruelo.

Con una superficie que supera los 56 kilómetros cuadrados, tiene una población entorno a los 250 habitantes, cuyo gentilicio es tómense, o santotomesano, por lo que dado al estar formado por tan pequeños núcleos no es posible realizar un paseo urbano; siendo así que sus pueblos se visitaran en las distintas rutas que recorren el municipio.

La Senda de las Dehesas de 7,5 kilómetros, sale de Villarejo, pasa por Rosuero y llega hasta el área recreativa Los Bonales. La Senda de los Lavaderos, parte de Siguero y la Senda del Río Caslilla, que se inicia en Sigueruelo; teniendo la Ruta de los Pequeños Exploradores, de muy corto recorrido; dedicada a los niños para que se inicien en el senderismo.

El topónimo de la villa de Santo Tomé tiene un significado evidente. El lugar es de fundación medieval, como denotan su nombre y la advocación de su templo parroquial primitivo. Desde sus orígenes Santo Tomé formó parte de la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda, estando dentro del ochavo de Castillejo.

Su patrimonio arquitectónico lo compone en Villarejo, la Torre del Convento de la Orden (siglo XII) y las ruinas de la iglesia, y en el mismo casco urbano, la Iglesia de Nuestra Señora de la Natividad, templo de cierta antigüedad, rehabilitado en el siglo XX; y la Fragua, utilizada actualmente como leñera.  

En Sigueruelo, La Iglesia de San Sebastián, templo austero donde destaca la espadaña, y el Toril, construcción para guardar los toros sementales de propiedad comunal y cuidado por todos los vecinos que tenían ganado.

En Siguero, la Iglesia de San Martín de Tours, templo románico que, a pesar de las reformas mantiene su s estructura original, con el añadido del atrio y la espadaña de dos cuerpos. La Ermita de Nuestra Señora de la Varga, templo románico reformado en el XVIII y que un incendio la destruyó en el XX, quedando solo los muros.

A la espalda de la ermita se encuentran las ruinas de las antiguas yeserías, ya que en el cerro y alrededores afloran minerales de yeso, que se extraían y cocían y un poco más al noreste, las ruinas de los Lavaderos de lana tradicionales, de enorme tamaño fueron construidos en 1786, debido a la cercanía de la Cañada Real Soriana Occidental, que hacía un lugar estratégico para el negocio de la lana.

Y finalmente, en Rosuero, la Ermita de San Juan Bautista, pequeño templo de planta rectangular, con cubierta a cuatro aguas. Era una de las tres ermitas que había en el término municipal, junto con las de San Roque en Villarejo y la de San Sebastián, ahora llamada de Santa Ana, en Las Radas.

Respecto a su patrimonio natural, cuenta con ejemplares centenarios de sabinas (Juniperus thurifera), entre las que destaca La Enebra, de Sigueruelo, un ejemplar enorme con un perímetro de tronco de 7 metros. Las sabinas simbolizan mejor que ningún otro árbol la resistencia a la adversidad y la persistencia, tratándose de un árbol muy rústico que crece bien en climas extremos. Tiene un crecimiento muy lento y es longevo, encontrándose ejemplares de más de mil años.

La ruta que se describe es una mezcla de la de Los Lavaderos y principalmente de la del Río Caslilla. Guiados por Victorino, vecino nativo de Villarejo y con segunda residencia, nos acompañan: Julio, Ángel, Fernando, Rafa D. J., Kike y Vicente; saliendo del aparcamiento de Siguero, a la entrada del pueblo y junto a la Iglesia de San Martín de Tours.

Tras andar unos metros por la ruta de Los Lavaderos, dejamos el camino y campo a través nos lleva a la Dehesa de Siguero y Sigueruelo, entrando por una puerta falsa (solo conocida por vecinos autóctonos), donde nos estrenamos en contemplar grandes y viejos ejemplares de sabinas y metros antes de la salida; un abrevadero del que surte un pequeño chorro de agua.

Seguidamente salimos de la dehesa por la puerta principal y entramos en el núcleo poblacional de Sigueruelo, por la c/. de La Dehesa y luego c/. Costanilla; para ver una fuente con placa que recuerda al profesor Gilvert, otra fuente-pilón, una señalización de la Cañada Real Soriana Occidental, y la Iglesia de San Sebastián; cuyos orígenes se remontan al siglo XVI.

Desde aquí salimos por la señalizada Senda del Caslilla, que discurre en su totalidad dentro del Parque Natural Sierra Norte de Guadarrama, además de estar incluida dentro de la Red Natura 2000, como Zona de Especial Conservación Sabinares de Somosierra. Visto un antiguo puente de madera, pasamos bajo la N-110 y en la bifurcación, tomamos a siniestra; siendo el ramal de la derecha por donde regresaremos y donde a pocos metros está La Enebra.

Durante un kilómetro en el que se alcanza la máxima altura del recorrido, la senda ha desaparecido por un nuevo camino abierto para el acceso a las parcelas de reagrupación que se asignaran, viendo una baliza que intentamos colocar para hacerla visible, llegando finalmente al entronque de la senda que bien de Casla, punto señalizado y del que continuamos ligeramente de frente.

Viendo balizas de confirmación llegamos a otro desvío señalizado, en el que proseguimos por la izquierda, senda confirmada por más balizas, que pasa bajo unos bonitos cortados, antes de llegar al desvío de la Cueva de la Mora; cuyo acceso es posible, pero aconsejo llevar repelente de mosquitos. Pocos metros más adelante se presenta la vista del Abrigo de Cabeza Hermosa.

Seguidamente está el acceso a la Cueva del Ranchón, en el que han instalado una cadena, que puede servir de ayuda y confianza para personas con alguna dificultad de equilibrio o vértigo. Ésta cueva es similar a la anterior, pero con una gran entrada en los diez primeros metros; igualmente hay en éstos momentos una gran masa se mosquitos al comienzo de la parte estrecha.


Desde aquí se puede retroceder unos metros para seguir la senda señalizada o continuar por la parte alta, volviendo a encontrarse ambos recorridos luego, en otro punto señalizado y con aviso de peligro por los cortados de gran altura que están a la izquierda. Ahora viene un corto tramo muy vistoso, desde el que se disfruta del valle del Caslilla, con los cortados y desfiladeros que el río ha ido formando a lo largo de los últimos cinco millones de años.

Echando una mirada hacia el sur, se puede admirar la Sierra de Guadarrama y con la vista al frente de curso del río Caslilla y más al fondo la urbanización de Los Cortos, llegamos a otra bifurcación señalizada con panel a Pasil del Moro (tramo de las cuevas) y Casla. Siguiendo a derecha, hay otro desvío, en el que seguimos de frente, tras las balizas de la senda.

Será a partir de aquí donde se presente uno de los tramos más bonitos, por buen camino y escoltado por sabinas centenarias hasta llegar a la milenaria sabina denominada La Enebra

Seguidamente en el desvío, tomamos a izquierda por otro nuevo camino en construcción, para enlazar con la senda de los Lavaderos y finalizar por ella. Pero llegados al entronque de la senda y visto que tenemos a muy poca distancia la Ermita de la Virgen de la Varga, nos acercamos a ella,

tras lo que regresamos para retornar a Siguero, por el trazado de la también señalizada Senda de los Lavaderos, Haciendo eso sí, un pequeño atajo.   

lunes, 4 de agosto de 2025

Estremera, Paseo Urbano

Estremera, Ermita-Cripta del Santo Sepulcro, Centro Cultural Camilo José Cela, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Casa Consistorial, Casa de las Columnas, Casas con escudos heráldicos, Parque Europa, Plaza de Toros.

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Tipo de Ruta: Circular   Dificultad: Baja (IBP: 12)   Recorrido: 2,7 km   Ciclable: SI

Tiempo Total: 0:47 horas  Tiempo en Movimiento: 0:32 horas  Altitud mínima: 626 metros  

Altitud máxima: 649 metros    Desnivel positivo: 59 metros    Desnivel negativo: 59 metros

Desnivel acumulado: 118 metros      Fuentes: SI       Sombras: 10%     

Recomendada: todo el año      Realizada: 02-08-2025      Señalizada: NO

Descripción:

Estremera, es un pequeño municipio de 79,1 kilómetros cuadrados de superficie, que lo sitúa en el puesto 16 de la Comunidad de Madrid por superficie. Se encuentra en el extremo sureste, entre los T. M. de Brea de Tajo, Valdaracete y Fuentidueña de Tajo; además de Belinchón y Barajas de Melo, de la provincia de Cuenca, más Almoguera de la provincia de Guadalajara.

Tiene una población en torno a los mil quinientos habitantes, cuyo gentilicio es estremereño, estando comunicado por la ctra M-222, M-238 y M-241. El transporte público lo cubre la línea 351 desde el Intercambiador de Méndez Álvaro o estación sur y otras con Arganda Hospital y el Centro Penitenciario.

El término municipal, forma parte de la llamada Comarca de las Vegas y La Alcarria, junto con los treinta restantes municipios: Ambite, Anchuelo, Belmonte de Tajo, Brea de Tajo, Campo Real, Carabaña, Chinchón, Ciempozuelos, Colmenar de Oreja, Corpa, Fuentidueña de Tajo, Morata de Tajuña, Orusco de Tajuña, Nuevo Baztán, Olmeda de las Fuentes, Perales de Tajuña, Pezuela de las Torres, Pozuelo del Rey, San Martín de la Vega, Santorcaz, Tielmes, Titulcia, Valdaracete, Valdelaguna, Valdilecha, Villaconejos, Villamanrique de Tajo, Villar del Olmo, Villarejo de Salvanés y Valverde de Alcalá.

La presencia humana se remonta al segundo milenio antes de Cristo, según los restos encontrados en la sima de las Yeseras o Cueva de Pedro Fernández, lugar que alberga un poblado de la Edad del Bronce, inicial y medio, conservándose restos de enterramientos humanos y de cerámica campaniforme.

El tesorillo de Drieves escondido en el siglo I a. C. y descubierto al construirse el canal de Estremera, contenía catorce kilos de plata de orfebre de la Segunda Edad del Hierro. Además, los numerosos restos arqueológicos encontrados a lo largo del Tajo, sugieren la existencia de poblados prerromanos y romanos en la comarca; hipótesis apoyada por el paso de la calzada romana que partía hacia el sur desde Complutum, pasando por Caraca y Segobriga.

Durante los periodos visigodo y musulmán se tienen pocas referencias. En el año 1085, todo el actual término municipal pasa a manos cristianas, comenzando a repoblarse y creciendo como aldea de Almoguera, durante la primera mitad del siglo XII. El primer documento escrito el que se menciona Estremera, es del año 1167, en el que el rey Alfonso VIII dona al monasterio y monjes de San Vicente Mártir en Valencia, las aldeas de Fuentidueña y Estremera, de Toledo; donación que no debió llevarse a efecto, pasando de nuevo a la corona.

En 1170 al crearse la Orden Militar de Santiago para luchar contra los musulmanes y defender la frontera frente a los almohades, se le fue dotando de propiedades y la aldea de Estremera le fue entregada en la donación del castillo de Alharilla y su alfoz, por Alfonso VIII en 1172. Tres años después, el Papa Alejandro III, en la bula fundacional de dicha Orden, señala a Estremera como propiedad de ella.

En 1177 durante el sitio de Cuenca, el concejo de Almoguera reclamó por segunda vez ante el rey Alfonso VIII la posesión de la aldea de Estremera, resolviendo el rey a favor de la Orden; en los ambos casos. Más tarde, entre 1179 y 1184, por orden del rey Alfonso VIII y de su esposa la reina Leonor, el Maestre de la Orden de Santiago Pedro Fernández de Fuencalada concedió fuero a los habitantes de Estremera; permitiendo convertirse en villa y tener jurisdicción propia, independizándose de Alharilla.

A principios del siglo XIII, la Orden de Santiago creó la encomienda de Estremera, como parte de su división territorial, uniéndose después Valdaracete, cuya encomienda tenía el nombre de ambas villas. En 1559, Felipe II desmembró la encomienda de Estremera y Valdaracete de la Orden de Santiago, obligando a renunciar a ella a su comendador López de Guzmán y pasando ambas villas a la corona.

En 1559, Felipe II desmembró la encomienda de Estremera y Valdaracete, de la Orden de Santiago, pasando ambas villas a la corona y obligando a renunciar a ella a su comendador López de Guzmán. Luego a finales de 1560, el rey las vende a Francisco de Mendoza, comendador de Socuéllamos, administrador de las minas de Guadalcanal y general de galeras, para saldar una deuda que tenía con él.

Al morir en 1563 Francisco de Mendoza con muchas deudas, sus herederos en 1565 subasta las villas públicamente en Madrid, adquiriéndolas Ruy Gómez de Silva, príncipe de Éboli y consejero de Felipe II. En 1568, Felipe II le nombró duque de Estremera, para equipararlo con el duque de Alba y posteriormente, en 1572 antes de morir, fue agraciado con el título de duque de Pastrana, lugar donde creó su mayorazgo.

Los príncipes de Éboli según escrituras notariales de 1568, pagaron la construcción de la actual iglesia parroquial. A mediados del XVI, ya existía el horno de la puerta del Arbollón y el de los herederos de Pedro Barcala, cuyo pan era famoso por su calidad; así como el vino el aceite y el azafrán de Estremera. También en ese siglo, ya estaba el Hospital de San Miguel, con una capilla anexa y cuatro ermitas, las de Santa María Magdalena, San Sebastián, San Pedro y la de Nuestra Sra. del Rosario.

A partir del siglo XVII, el señorío de Estremera fue heredándose por los sucesores de los príncipes de Éboli, de la casa de Pastrana, hasta que títulos y propiedades pasaron a la casa del Infantado con el V duque. En el siglo XIX las propiedades señoriales y las de la iglesia, son vendidas a particulares tras las desamortizaciones civiles y eclesiásticas.

El título de Duque de Estremera también se fue transmitiendo hasta que se perderse en el siglo XIX, siendo rehabilitado en 1913 por Alfonso XIII; y actualmente sigue ostentándose.

El paseo se inicia en la Plaza de Puerta de Viñas, donde está la parada de autobús viniendo de Madrid y se puede estacionar, punto de entrada por la ctra M-222 en la parte norte del pueblo, viendo en el pequeño parque el escudo de la localidad y acercándose a la contigua Plaza de la Casa Nueva, para ver la Casa de Don Esteban, edificio en ruinas; que aún mantiene unas estupendas rejas.

Regresando a la carretera y Av. Luis Romeo Mateos, se sigue al Este tras la indicación al cementerio, que está después de cruzar el arroyo de Valverde, por un puente de hierro. Sobre el centro y a la izquierda del campo Santo está la Ermita-Cripta del Santo Sepulcro; socavada en el cerro en las dos últimas décadas del siglo XVI, para guardar la imagen del Cristo muerto.

Retornar hasta poder girar y subir a la c/. de Laderas, por la que se llega primero a un mirador y seguidamente el Centro Cultural Camilo José Cela

A continuación, se pasa por la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, declarada Bien de Interés Cultural por la CAM. Levantada en el s. XVI es de estilo renacentista y consta de tres naves sobre pilares compuestos y arcos de medio punto; con cubierta de la nave central de bóvedas vaídas y las laterales de bóvedas apaineladas.

El retablo del altar mayor es barroco de principios del siglo XVII. Comparte habitáculo con un cuadro de la escuela veneciana del XVII que representa el Santo Entierro. Además, también contiene un magnífico órgano, obra de Pedro Liborna Echavarría, terminado en el año 1716 y restaurado por la Comunidad Autónoma de Madrid en 1994.

La iglesia acoge la Capilla de San José, cuyo diseño como los detalles decorativos, con huellas herrerianas, avalan que fuera diseñada por el arquitecto de Felipe II o su discípulo Juan Gómez de Mora. La capilla tiene un bello retablo plateresco de la escuela toledana, considerado como una de sus joyas.


Seguidamente se baja hasta la Plaza de Don Juan Carlos I, espacio configurado a mitad del siglo XVI, fecha en la que se construyeron los dos edificios más representativos del pueblo; la Iglesia y el Ayuntamiento. Es el centro de la vida social del pueblo donde se instala el mercado semanal y hasta se celebraron corridas de toros; en éstos momentos se encuentra en obras de remodelación.


La Casa Consistorial, data del siglo XVI y mantuvo su estructura durante cuatro siglos, hasta su remodelación en 1980, conservándose del original, solo su arcada con columnas renacentistas de estilo toscano; que se caracterizan por su simplicidad y robustez.

Volviendo sobre lo andado, se tuerce por c/. de la Iglesia, viendo varias casas solariegas con sus escudos, como la Casa de las Columnas o de Camacho (nº 5 y 7), que fue un antiguo palacio con una portada renacentista de finales del siglo XVI y unas meritorias balconadas de forja que perteneció a los Duques del Infantado.

Hacia final de la misma calle están situados dos edificios de finales del siglo XIX: en el nº21 una casa de aires victorianos y unos metros más adelante, en el nº12, la casa de D. Matías Martínez-Aedo convertida en casa rural.

En la Plazuela de San Isidro, se encuentra la casa de finales del siglo XIX de D. Gregorio Barcala (sin identificar), y en el nº2 con el blasón del linaje; la antigua casona solariega de los Mejía, de mediados del siglo XVII.

El paseo sigue por c/ del Santo y c/. Don Bernardo Montejano, girando luego por el Callejón del Prado con escalones, para llegar al Parque Europa; con una fuente ornamental bajo pérgola, columpios, balancines, toboganes, máquinas de ejercicio físico y fuente de agua potable. En la salida de caminos hay una señal del Camino Natural del Tajo y metros más adelante una del Camino de Uclés.

Prosiguiendo al norte por la c/. Don Manuel Martínez Aedo y carretera M-241, en el tercer desvío a izquierda (c/. del Eruelo), lleva al Consultorio Médico y Punto Limpio; y finalizando el remonte, a la izquierda ocupa el nº 35, otra antigua casa con escudo de armas.

Poco más arriba en la bifurcación de calles, se encuentra en la reducida isleta, un monumento con las banderas de las autonomías de España y en el mástil, la enseña nacional, 

quedando el cuartel de la guardia civil, en la calle de la derecha y a pocos metros. El paseo sigue de frente por la c/. Dr. Manuel A. del Olmo Millán, por la que se llega a la Plaza de Toros.

Girando a derecha se sale a la Av. de España y siguiendo hacía las afueras, se llega hasta la confluencia, donde hay un pedestal con el nombre del pueblo. Continuar a derecha por la ctra M-222, dejando a izquierda la calle que lleva a la zona deportiva, con Polideportivo, piscina, campo de futbol, pista de tenis y padel; finalizando seguidamente en la parada de autobús. 

Valdemoro, Paseo Urbano, zona histórica

Valdemoro, Parque Cristo de la Salud, Ermita del Santísimo Cristo de la Salud, Parque de las Eras, Parque Adolfo Suarez, Parque Comunidad de Madrid, Parque Duque de Ahumada, Iglesia Nuestra Señora de la Asunción, Fuente de la Villa, Convento de la Encarnación, Plaza de la Constitución, Teatro Municipal Juan Prado, 

M A P A      P E R F I L      F O T O S      Track KML      W I K I L O C      Análisis IBP

Tipo de Ruta: Circular   Dificultad: Baja (IBP: 17)   Recorrido: 5,4 km   Ciclable: SI

Tiempo Total: 1:39 horas  Tiempo en Movimiento: 1:12 horas   Altitud mínima: 599 metros  

Altitud máxima: 638 metros    Desnivel positivo: 83 metros    Desnivel negativo: 75 metros

Desnivel acumulado: 157metros      Fuentes: SI      Sombras: 30%     

Recomendada: todo el año      Realizada: 30-07-2025      Señalizada: NO

 
Descripción:

Valdemoro, es un mediano municipio de 64,27 kilómetros cuadrados, que lo sitúa en el puesto 27 de la Comunidad de Madrid por superficie. Se encuentra al sur, entre los T. M. de Pinto, Torrejón de Velasco, Ciempozuelos y San Martín de la Vega; además de, Esquivias y Seseña; de la provincia de Toledo.

Tiene una población en torno a los ochenta y cuatro mil habitantes; cuyo gentilicio es valdemoreño. Está comunicado por la autovía A4 y la ctra M-404, estando el transporte público cubierto por las líneas 422,424 y 426, desde el Paseo de la Chopera, junto a la parada de meto de Legazpi.

El municipio forma parte de la Comarca de La Sagra, zona principalmente perteneciente a la provincia de Toledo, de la que comprende veinte y siete municipios, más Batres, Casarrubuelos, Ciempozuelos, Cubas de la Sagra, Griñón, Las Ventas de Retamosa, Serranillos, Torrejón de la Calzada, Torrejón de Velasco, Valdemoro, y Valmojado; de la provincia de Madrid.

Fundada por lo árabes, se llamó Valle del Miro y era un arrabal de la Villa de Bayona, situada cerca del río Jarama, y casi a dos leguas de aquí. Fue Corte de sus Reyes Árabes y tuvo una dilatadísima población, siendo equiparada en el siglo XVIII a las grandes ciudades de la época, por el geógrafo de la Corte, Thomás López; sin embargo, no se ha encontrado mencionada en documentación del momento.

Lo cierto es que la aldea estaba ubicada, en una de las vías de comunicación más importantes, que era enlace entre el norte y el sur de la Meseta; y no será hasta el siglo XII, cuando aparezcan testimonios escritos describiendo a Valdemoro. Pero es posible que su origen estuviera asociado a un pequeño caserío en el área de influencia toledana, tras la conquista de todo el reino por Alfonso VI en el año 1085.

En el afán por el dominio de la tierra surgido después de la Reconquista, diferentes instituciones de carácter laico y eclesiástico protagonizaron numerosas pugnas por conseguir posesiones más extensas de territorio arrebatadas a los musulmanes. Luchas que afectaron de igual forma al lugar de Valdemoro y que protagonizaron los obispos de Segovia y Palencia como los más interesados en esta franja territorial.

Finalmente, sería el concejo segoviano con gran preocupación por extender su amplia Comunidad de Villa y Tierra, el que conseguiría vincular Valdemoro a su dominio patrimonial en 1190; mediante un privilegio del rey Alfonso VIII y contando con el arbitraje del Papa Clemente III. 

Nota: Todas las fuentes ornamentales están paradas, ignoro si los fines de semana o festivos funcionaran.

El pueblo está atravesado de Este a Oeste por la vía pecuaria Vereda de Fuente Vieja, que se pisará desde la Fuente de la Villa, hasta el desvío después del Convento de la Encarnación. 

Inicio, en la parada de autobús de la línea 422, en la c/, Negritas con c/. Cristo de la Salud, junto al Parque Cristo de la Salud y a pocos metros de la Ermita del Santísimo Cristo de la Salud, construcción barroca del S.XVIII, que originariamente fue un Humilladero en el s. XVII, en el antiguo Camino Real a Toledo, que ha tenido sucesivas restauraciones.

Consta de una nave central cubierta con bóveda de cañón con lunetos. A cada lado se levantan tres capillas, ordenadas simétricamente y abiertas a la nave central mediante arcos de medio punto. Destacar el retablo barroco con columnas salomónicas decoradas con hojas de acanto y racimos de parra. En él se halla la imagen del Cristo de la Salud, realizada en 1941, ya que la primitiva imagen fue destruida durante la Guerra Civil.

Parque de las Eras, espacio cerrado de 6190 metros cuadrados, muy cuidado en el que descansar o relajarse leyendo – c/. Río Manzanares -- Plaza de Toros, gran coso taurino, cercano a la Pista de Hielo y al Parque Río Manzanares 

Glorieta de las Avutardas, con un monumento al ave volador más voluminoso de las especies de la avifauna ibérica y una de las aves más pesadas que se conocen.


c/. Antonio Van de Pere – Parque Adolfo Suárez, con una superficie de 50.000 metros cuadrados y 160 olivos centenarios, se encuentra en el Barrio del Hospital, entre las calles Antonio Van de Pere, Gabriela Mistral, María Curie, Lilí Álvarez y Rosalía de Castro. Cuenta con: áreas de estancia, caminos terrizos, zonas de juegos infantiles y práctica deportiva de jóvenes y mayores, carril-bici y arenero para perros.

Cruzada la c/. Rosalía de Castro y atravesado otro pequeño parque, se llega a la c/. Emilia Pardo Bazán, donde está la Glorieta Manuel Vázquez Montalbán, en el cruce con la c/. Parla, por la que continúa pasando junto al Centro de Salud, torciendo luego por c/. Herencia y después c/. Hernán Cortes; para entrar en el Parque Comunidad de Madrid.

Cruzada la c/. General Martitegui, se entra en el Parque Duque de Ahumada, con un hito en recuerdo de que aquí estuvo el primer colegio de Guardias Civiles; y un monumento al fundador del cuerpo militar. 

Al sur y a otro lado de la c/. de la Oliva, está el Jardín del Duque; quedando a cuatro pasos la imponente Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción; construida sobre un templo anterior del siglo XVI, se ha llevado a cabo numerosas modificaciones posteriores durante los siglos XVII y XVIII.

Prosiguiendo al sur y en c/. Illescas (trazado de la Vereda de Fuente Vieja), está la Fuente de la Villa con tres estupendos chorros de agua; junto al antiguo lavadero. Prosiguiendo con la misma dirección se llega al Convento de la Encarnación (orden de las Clarisas), declarado Bien de Interés Cultural en 2016 por la Comunidad de Madrid. 

Es del siglo XVII y la iglesia constituye el elemento más interesante del conjunto arquitectónico, estando integrada en el ala norte del edificio monacal. Su planta es de cruz latina con una sola nave, cúpula sobre el crucero y coro alto a los pies con reja de clausura.

Metros después, en el cruce de la c/. Tirso de Molina con Duquesas, hay una antigua casa con escudo heráldico, que fue antiguo puesto de la Guardia Civil, y continuando al norte, se llega a la bonita y porticada Plaza de la Constitución, donde en la casa con torre del reloj, está la Oficina de Turismo; y más abajo el ayuntamiento.


Rodeándolo, se desemboca en la c/. Estrella de Elola, donde en el nº27 está el Teatro Municipal Juan Prado, Centro Sociocultural, Casa de Cultura y Concejalía de Cultura y Patrimonio. Torciendo al norte por c/. Dr. Fleming, se llega al 

Parque Ana Tutor, del que se sale a la c/. Guardia Civil, para llegar al Parque Víctimas del Terrorismo y atravesado; finalizar en la c/. Dalí, en la parada de autobús línea 422; quedando a la derecha la Academia de la Guardia Civil.