jueves, 28 de noviembre de 2024

Getafe, Paseo Urbano, Casco antiguo y Parque de la Alhóndiga

Getafe, estación de metro L-12 Alonso de Mendoza, Parque y Ermita de San Isidro, Catedral Santa María Magdalena, monumento El Beso, Biblioteca Ricardo de la Vega, Plaza de la Constitución, Hospitalillo de San José, Teatro Auditorio Federico García Lorca, Monumento Atenea, Hospital Universitario, Parque y Lagos de la Alhóndiga.

M A P A      P E R F I L      F O T O S      Track KML      W I K I L O C      Análisis IBP

Tipo de Ruta: Circular   Dificultad: Baja (IBP: 25)   Recorrido: 8,7 km   Ciclable: SI*

Tiempo Total: 2:18 horas   Tiempo en Movimiento: 1:49 horas    Altitud mínima: 628 metros  

Altitud máxima: 668 metros    Desnivel positivo: 62 metros    Desnivel negativo: 62 metros

Desnivel acumulado: 124 metros      Fuentes: SI      Sombras: 30%     

Recomendada: todo el año      Realizada: 23-11-2024      Señalizada: NO

Descripción:

Getafe, es un mediano municipio de 78,83 kilómetros cuadrados, que lo sitúa en el puesto 18 de la Comunidad de Madrid por superficie. Se encuentra al sur de la capital, entre los T. M. de Madrid, Leganés, Fuenlabrada, Pinto, San Martín de la Vega y Rivas-Vaciamadrid. Tiene una población en torno a los ciento ochenta y cinco mil habitantes; cuyo gentilicio es getafense o getafeño.

Está comunicado por la ctra A4, A-42, M-50, M-406 y el transporte público lo cubre la línea 12 de Metro, múltiples líneas de autobús desde varios puntos de Madrid y el tren Cercanías. A continuación, expongo una ligera visión de la historia extraída de la web oficial. La presencia humana en Getafe se remonta al Paleolítico Inferior, en una terraza del río Manzanares, donde se han encontrado varios útiles de piedra, vasijas y brazaletes.

Luego en época más cercana (siglos II – III) llegaron los romanos al término municipal, construyendo la villa romana de La Torrecilla, emplazada en la ribera del Manzanares. Le siguieron los visigodos (siglos VI – VII) que dejaron su huella con una necrópolis también cercana a La Torrecilla. En el siglo VIII, la zona fue invadida por los musulmanes y en 1085, Alfonso VI; conquistó las aldeas dentro del actual T. M.

En siglo XIV (1326), los habitantes de Alarnes y otras aldeas, se trasladaron al entorno del camino real Madrid-Toledo, creándose una concentración de viviendas, siendo el germen de Getafe. En 1492 el hambre y la peste asolaron Getafe y en 1529 se creó el Hospitalillo de San José. En 1549 Alonso de Covarrubias comenzó a construir la iglesia de Nuestra Señora de la Magdalena, actual S. I. Catedral de Getafe –Santa María Magdalena, sobre el solar de la antigua ermita.

En 1610 se construyó la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles en el Cerro de los Ángeles. En 1737 se fundó el colegio de las Escuelas Pías en Getafe, y en 1763, bajo el reinado de Carlos III, se construyó el nuevo camino de Aranjuez (cuyo último destino era Cádiz) que pasaba por el pie de las laderas del Cerro de los Ángeles.

El 30 de mayo de 1919 Alfonso XIII inauguró el primer monumento al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles y en 1924 la empresa C.A.S.A. instaló su factoría en el municipio. En ese mismo año, en la base aérea, se realizaba el primer vuelo en el autogiro, creado por Juan de la Cierva.

Desde la estación de metro Alonso de Mendoza, de la línea Metrosur o L-12, acercarse a su espalda para ver una auténtica locomotora como monumento y tomando hacía el Este, cruzar la c/. Ferrocarril y seguir por c/. Sur, viendo varios murales en las fachadas de los edificios, hasta desembocar en el Parque San Isidro, que llega por el sur hasta el Polideportivo San Isidro.

El paseo continúa a la izquierda (norte), pasando junto a la coqueta Ermita de San Isidro, en la que se venera la reliquia de Santa Gema Galgani. Ya por c/. Toledo se pasa junto a la Plaza de Lisboa, con jardín infantil y se dobla por c/. Leoncio Rojas, para llegar hasta el Centro Cívico San Isidro y Plaza del Matadero.

Atravesada ésta seguir por c/. Perate, girar por Travesera Oriente y viendo un monumento sin definir en fuente ornamental, se llega a la Plaza de la Magdalena y su imponente Catedral

A la espalda del templo y a pocos metros, en un espacio de la c/. Pasión, está el monumento El Beso, con el bonito poema Amor Constante más allá de la Muerte; de Francisco de Quevedo, que dice así: 

Alma, a quién todo un Dios prisión ha sido, Venas, que humor a tanto fuego han dado,

Médulas, que han gloriosamente ardido, Su cuerpo dejará, no su cuidado;

Serán ceniza, más tendrá sentido; Polvo serán, más polvo enamorado.

Retrocediendo a la trasera de la Catedral, se cruza la c/. Calvario y en la Plaza del Beso, está la Biblioteca Ricardo de la Vega; ocupando el antiguo edificio de la Cárcel del Partido Judicial del Getafe, que data del 1617. De regreso a la Plaza de Santa Magdalena, girar a derecha por c/. Magdalena, por donde sigue la senda peatonal al Cerro de los Ángeles.

Acto seguido, torcer a izquierda por Travesera de la Magdalena y otra vez a siniestra por c/. Barco; para llegar a la Plaza Manuel de la Peña; con el monumento Aquí no Pasa Nada, con un Reloj de Sol.

Continuar por c/. Empedrada, para entrar en la Plaza de las Carretas, donde hay un monumento dedicado al Pueblo de GetafeEn dos pasos se encuentra la Plaza de la Constitución, donde está el nuevo ayuntamiento (1997), el antiguo mercado convertido en Sala de Exposiciones y una escultura al policía. El paseo sigue por c/. Madrid y gira a derecha por c/. Hospital de San José; para llegar hasta el Hospitalillo de San José, edificio que data del 1529 o antes tal vez, siendo la construcción más antigua de la localidad.

Retrocediendo y continuando por c/. Leganés, se llega a la Plaza Obispo Felipe Scio, con una glorieta elevada, desde la que se tiene una mejor vista del entorno; donde destaca el Colegio La Inmaculada de los Padres Escolapios, levantado en 1737. Proseguir por c/. Felipe Estévez, doblar por el Paseo Pablo Iglesias y viendo un mural se llega al Parque Lorenzo Azofra.

Saliendo del parque se sigue de frente por c/. General Pingarrón, hasta la c/. Ramón y Cajal, donde está el Teatro Auditorio Municipal Federico García Lorca. Luego se cruza la Plaza de la Unesco y c/. Ferrocarril, y pasando junto a la estación Getafe Centro, con parada de metro (L-12) y de ferrocarril de cercanías; se continua al sur hasta llegar a la glorieta en el cruce con la c/. Leganés.

En el centro de la rotonda se encuentra el monumento de Atenea (Athena) o Palas Atenea), que era la diosa de la guerra en la mitología griega, siendo una de las diosas más importantes y reverenciadas; además de ser una de las deidades olímpicas, conociéndose como Minerva, en el panteón romano. Rodeada la Casa Regional de Extremadura, se prosigue por c/. Leganés y luego c/. Estudiantes.

En la Plaza Rufino Castro está la Parroquia San Rafael Arcángel, continuando el paseo hacía el norte por c/. Maestro Bretón, hasta volver a enlazar con la c/. Leganés; por la que se pasa bajo la A-42, llegando al Hospital Universitario y un paso elevado sobre la misma c/. Leganés. Ahora toca rodear el complejo hospitalario y la zona deportiva municipal Alhóndiga Sector III; viendo otro monumento de niños jugando en la entrada.

Llegados a la glorieta con el nombre de Getafe, se gira a izquierda por calle de nueva construcción, que es linde con el vecino municipio de Leganés. Rodeando todavía la zona deportiva, se entra en parque forestal, tomando a derecha en la bifurcación y cruzada una calzada se entra en el recinto del Parque de la Alhóndiga.

De nuevo, en la primera bifurcación se toma a derecha, luego se cruza un camino y en el siguiente cruce, se continua de frente, por camino paralelo al carril bici; hasta el siguiente desvío, que se toma a siniestra. En poco, se llega a los lagos de la Alhóndiga, uno más pequeño y otro bastante superior, unidos por un canal con dos puentes; para pasar de uno a otro lado.

Luego de pasar por otro canal doble, también con puentes metálicos en éste caso, se sale del parque por su parte Este a la Av. de la Libertad y por una pasarela se cruza la A-42 o Carretera de Toledo. Al otro lado seguir de frente (Este) por una calle o callejón y entroncado con la peatonal c/. Alfonso de Mendoza, se toma a derecha hasta llegar a la c/. Lope de Vega, donde está la Iglesia Nuestra Señora de Fátima.

Atravesada la Plaza Tirso de Molina, con un busto sin nombre y a pocos metros un recordatorio a Pedro Cid; sacerdote que dedicó su vida al Barrio de la Alhóndiga, se prosigue al sur por la calle peatonalizada que; pasando por el Centro Cívico Alhóndiga, en la c/. Jilguero. Rodeándolo por la derecha se gira por Av. Reyes Católicos y se pasa por la glorieta con el monumento al Toro; en el cruce con c/. El Greco.

Luego se pasa una zona de aparcamiento y se llega al Parque El Greco, último lugar a visitar; desde el que se retorna al punto de partida.


jueves, 14 de noviembre de 2024

Villa del Prado, Paseo Urbano y Parque Forestal el Gurugú

Villa del Prado, Bodegas Mario Sanpedro, Ermita del Cristo de la Sangre, Parque Forestal El Grurugú, Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, Fuente los Caños, Pozo de los Zorrunillos, Biblioteca Municipal Poetas del Alberche, Ermita de Santa Lucia, Plaza de Toros Los Álamos, 

M A P A      P E R F I L      F O T O S      Track KML      W I K I L O C      Análisis IBP

Tipo de Ruta: Circular   Dificultad: Baja (IBP: 19)   Recorrido: 5,9 km   Ciclable: SI

Tiempo Total: 1:40 horas  Tiempo en Movimiento: 1:23 horas  Altitud mínima: 499 metros  

Altitud máxima: 558 metros    Desnivel positivo: 82 metros    Desnivel negativo: 82 metros

Desnivel acumulado: 164 metros      Fuentes: SI      Sombras: 10%     

Recomendada: todo el año      Realizada: 12-11-2024      Señalizada: NO

Descripción:

Villa del Prado, es un mediano municipio de 78,42 kilómetros cuadrados, que lo sitúa en el puesto 17 de la Comunidad de Madrid por superficie. Se encuentra al oeste, entre los T. M. de Aldea del Fresno y San Martín de Valdeiglesias; además de Almorox y Santa Cruz de Retamar, de la provincia de Toledo. Tiene una población en torno a los siete mil trescientos habitantes; cuyo gentilicio es pradeño.

Está comunicado por la ctra M-507 y el transporte público lo cubre la línea 545 desde el Intercambiador de Príncipe Pío. Al parecer su origen es visigodo y sus comienzos ligados al poblado de El Alamín (enlace para más información); plaza defensiva musulmana situada en un punto estratégico entre las dos Castillas, bien poblada y de creciente economía.

El río Alberche rodea el término municipal por el Este y el Sur, separándolo de la provincia de Toledo, siendo, además un elemento fundamental, en la economía de la localidad, ya que su aporte de agua es vital para el mantenimiento de la huerta pradeña; resultando también sus orillas, unas atractivas playas muy concurridas como entretenimiento y refrescantes, en los meses estivales.

Ocasionalmente y debido a sus crecidas, el río Alberche inunda parcialmente la Ermita de Nuestra Señora de la Poveda, situada en las proximidades. Se dice entonces que el río visita a la Virgen, ya que fue en sus aguas, donde apareció flotando la imagen que hoy se conserva en la ermita.

Villa del Prado goza de abundantes fuentes o manantiales como la: de El Gurugú, La Reguera, Eliseo, Picañejo, El Rehoyo, La Poveda, de los Caños, el Turco, la Florida, Pelegrin y Charco Frío, Valdegatos, Alguna se verá en éste paseo y la mayoría, en la ruta 2 Recorrido por las Fuentes. 

El paseo / ruta, se inicia en la Av. de España, donde se puede estacionar y hay parada de autobús en ambas direcciones. Seguidamente se pasa junto a los Cines Villa y salas de ocio/fiesta. Luego, una vez que la calle ha virado al sur, se dobla a derecha por c/. la Rosa y otra vez a derecha por c/. Remedios, para ver la Bodegas Sanpedro.

Saliendo a la Av. de la Constitución, se prosigue al norte y en la confluencia con la c/. Laureles, se ve un pozo que no tiene nombre. Después se cruza la Av. Juan Carlos I y dejando a la izquierda la Casa Cuartel de la Guardia Civil, se atraviesa el Parque Solidaridad. La ruta sigue por c/. Cristo de la Sangre, viendo cruces de piedra (de un Vía Crucis), pasando junto a la piscina municipal, un pequeño Parque y llegando a la Fuente El Liseo.


Metros después se encuentra la Ermita Cristo de la Sangre (1,1km), se cree que la más antigua del municipio, y un singular crucero; de origen románico al igual que la ermita. 

Se continua subiendo por el Camino de las Cruces (tierra), algo más de medio kilómetro, viendo cruces, hasta alcanzar la máxima altura de la ruta; al final del Vía Crucis, punto con una buena vista del pueblo.

Si se presta atención, en la finca que va quedando a derecha, hay un lago bajo la terraza, y ya en descenso, en dos pasos se llega a la entrada del Parque Forestal El Gurugú; y Fuente El Gurugú, única con agua potable. 

Aquí se presenta la opción de recorrer el perímetro de la zona, lo que supone casi kilómetro y medio y tener que vencer todavía más altura; yo lo he ignorado en éste recorrido, dado que lo recojo en la ruta de las Fuentes.  

El descenso por el camino lleva a la ctra M-507 y Av. Juan Carlos I, con una bonita glorieta en el cruce. Entrando al pueblo, se toma una senda /atajo, para salir a la Av. Gurugú, donde hay una glorieta con tinajas, un Parque a la izquierda y a la derecha la estación de autobuses (2,7km).

Viendo en la c/. Duque de Ahumada, el edificio de la Policía Municipal y el Juzgado de Paz, 

se cruza la carretera y continúa por c/. Príncipe de Asturias; hasta que al final se gira a izquierda por c/. San Félix, para desembocar en el centro neurálgico del pueblo.

En la Plaza Mayor se encuentra el Ayuntamiento, del siglo XVI, cuya estructura superior es de madera y está soportada por columnas de granito. Enfrente está la robusta Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, de estilo gótico y levantada en el siglo XV, que puede visitarse al igual que el museo que alberga, los jueves por la tarde y los viernes y domingos de 10:30 a 14:00 horas.

Junto a la iglesia (en su parte Este) hay una fuente de hierro fundido, que data del año 1639 conservada en perfecto estado y en la esquina con c/. Nuestra Señora de la Poveda, está la Biblioteca Pública Municipal. 

Prosiguiendo al sur por ésta última calle, se deja a izquierda la Cueva o Cuevas, situada bajo el Centro Cultural Pedro de Tolosa y otras viviendas; eran antiguas bodegas bajo la casa de cada propietario que estaban separadas por una pared, que podía en caso de necesidad romperse. Pueden visitarse los sábados y domingos, de 10 a 13 horas.

Poco después en la confluencia con c/. Escalona, está la Fuente Los Caños, del año 1862, construida en piedra labrada. En el siguiente cruce con c/. San Ramón, está el Pozo de los Zorrunillos, esquina con c/. González Maldonado; calle que lleva al polideportivo. No obstante, la ruta sigue por la paralela y calle por la que se vino, estando éste tramo peatonalizado.

Llegados a la Plaza Palacio (3,9km), se ve la remodelada portada del antiguo Palacio de Don Álvaro de Luna, del 1862, una fuente ornamental en el cruce y el Parque del Barco; parque infantil con un pequeño barco para juegos. Prosiguiendo con la misma dirección se llega a la Plaza Francisco Cales Otero, con un Monumento al Campesinado y un Colegio de Educación Infantil y Primaria. Siguiendo el trazado de la carretera y Av. del Alamín, se llega al edificio de la Biblioteca Municipal Poetas del Alberche

Aquí se cruza la calle, para seguir junto al arroyo y cruzadas dos calles, se sigue por senda hasta el cementerio y Ermita de Santa Lucia.  

Ahora se retrocede y continua de frente, para torcer a derecha por c/. Ruiseñor y luego a izquierda por c/. San Isidro. Al llegar a la c/. Méntrida, el edificio de la izquierda es el Centro de Artes y enfrente está el Parque Largo, un espacio lleno de pequeñas esculturas, que homenajean, recuerdan o representan diversos temas. 

Siguiendo al Este por c/. de la Estación, se pasa junto a la Residencia y Centro de Día (personas mayores) y Centro de Salud; y luego a la gran Plaza de Toros Los Álamos.

Al final, se cruza la Av. del Hospital y torciendo a siniestra, queda a la derecha el Parque de la Paz y el supuesto helipuerto. Ya solo queda proseguir por c/. Hospital, pasando junto al Parque de las Tinajas y finalizar en la parada de autobús, o en el mismo inicio, si se vino con transporte propio.

En el término de municipio se encuentra la Ermita de Nuestra Señora de la Poveda, del siglo XVII, que merece la pena verla, siendo aconsejable acercarse con el vehículo.

lunes, 4 de noviembre de 2024

Cantalojas, 2024 Hayedo de la Tejera Negra, Senda del Robledal, de Carretas y del río Zarzas

Cantalojas, Hayedo de la Tejera Negra, Senda del Robledal, río Lillas, aparcamiento interior, Senda de Carretas, arroyo Carretas, Mirador de Mata Redonda, Tejo Centenario, Senda del río Zarzas, Collado del Hornillo, Rebollo centenario de las Güensas, Mirador de la Torrecilla, Collado de la Hoya, Puente de las Tainas.

M A P A      P E R F I L      F O T O S      Track KML      W I K I L O C      Análisis IBP

Tipo de Ruta: Circular   Dificultad: B / M (IBP: 76)   Recorrido: 21,7 km   Ciclable: NO

Tiempo Total: 5:27 horas     Tiempo en Movimiento: 4:56 horas      Altitud mínima: 1339 metros  

Altitud máxima: 1640 metros    Desnivel positivo: 640 metros    Desnivel negativo: 637 metros

Desnivel acumulado: 1277 metros      Fuentes: NO      Sombras: 25%     

Recomendada: otoño      Realizada: 02-11-2024      Señalizada: SI* (distintas balizas)

fotos de Santiago

Descripción:

La ruta de hoy con Santiago, es especial por dos razones, primera porque nos acompañan, su mujer Nuria; ya bregada en la práctica del senderismo con rutas al Pico del Lobo, La Peñota o el Mondalindo en su haber, y su hija Paula, primera que hace conmigo y que ha respondido con nota de sobresaliente. La segunda razón es el lugar, uno de los hayedos más meridionales de Europa, junto con el de Montejo de la Sierra; en la provincia y Comunidad Autónoma de Madrid.

El Hayedo de la Tejera Negra, integrado en el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, se conserva gracias al excepcional microclima, gracias al abrigo de la Sierra de Ayllón, situado entre los ríos Lillas y Zarzas o arroyo de la Hoz (Sorbe en algunas publicaciones); que nacen de la zona entre el Collado de las Lagunas y La Buitrera; y su nombre se debe a la existencia del Tejo Negro, árbol de singular belleza, muy longevo y antiguamente muy cotizado por su madera para construir arcos. 

El bosque permanece entre dos valles flanqueados por altas y afiladas crestas rocosas. La arboleda de hayas, su mayor atractivo, tiene en otoño una mezcla de colores, que le da un ambiente de cuento de hadas, con el musgo de sus suelos, rocas y hasta sobre troncos de árboles vivos; y su silencio, hoy no tanto dada la gran afluencia de público.

En el extenso recorrido que abarca la Senda del Robledal más la Senda de Carretas, hemos visto robles melojos, pinos silvestres, tejos, acebos y abedules, creciendo en su suelo el apreciado Boletus Edulis; que no hemos localizado ninguno, seguramente por nuestra ignorancia, así como en el cielo sobrevuela el águila real, sobre corzos, zorros y jabalís, que pueblan el lugar.

Partimos del amplio aparcamiento frente al Centro de Recepción, donde no hay que hacer reservas, solo exigible para entrar con el vehículo al aparcamiento interior; situado siete kilómetros y medio más adentro. Así que desde la cota de los mil trescientos setenta metros, caminamos con el camino a la derecha, por senda señalizada con balizas con franja verde.

Sobre medio kilómetro dejamos el desvío señalizado a izquierda (por el que regresaremos), prosiguiendo por al camino de acceso al hayedo, hasta que cruzado un paso canadiense; la pista cruza al otro lado del río y nosotros continuamos por su margen izquierda (1,6km); tras las balizas señalizadoras. En el tramo de cinco kilómetros y medio, siempre cercano al río Lillas, vemos varias balizas confirmando el trazado y otras con indicación de algún pequeño giro; y pasamos junto a la ruina de un antiguo tinado.

Finalmente llega el punto más conflictivo, el vadeo del río por unas grandes piedras, pero sin buena base para los pies, hecho que algunos prefieran descalzarse y pasar sobre el cauce. Parece increíble que una senda señalizada y promocionada en un Parque Natural, carezca de un paso aceptable para salvar el río, hecho achacable a la colocación de personal amigo, sin la más mínima preparación ni conocimientos. Decir que lógicamente he procedido a hacer la pertinente reclamación al Parque, para una solución al problema, o adecuan la senda o que se advierta y deje de promocionar.

Cruzada la zona de aparcamiento (7km) y sobre la cota de los mil cuatrocientos metros, iniciamos el recorrido de la Senda de Carretas, con un gran número de personas por delante y por detrás, viendo paneles informativos y transitando junto al río Lillas. Vamos con dirección noroeste siguiendo las abundantes balizas blancas, del antiguo camino utilizado por los carros que transportaban el carbón que se obtenía en el hayedo.

Luego vemos la unión del arroyo de Valdehorcajo, poco después la senda se separa del río y cruzado el arroyo Carretas (8,5km); subimos cercano a él, adentrándonos en el auténtico hayedo y transitando por el tramo con más desnivel, con pendiente media del 12% y rampa del 31%. En ésta parte vemos senda empedrada, paneles informativos, puentes de madera y de piedra sobre regatos y el propio arroyo.

Disfrutando del mayor colorido que se pueda imaginar, un panel informativo dice que en el hayedo además de las hayas, también hay robles melojos, algún serval de los cazadores, álamos temblones, pinos silvestres y tejos. Sobre mitad hay una réplica de una carbonera con su panel informativo y otro sobre la fauna que lo puebla.

La carbonera es una especie de choza, toda repleta de pequeños y medianos troncos, recubierta con tierra, con un orificio en el cono que hará de chimenea, dejando por debajo respiraderos para alimentar la combustión; y pasados varios días, la madera se habrá transformado en carbón.

Terminada la subida(10km), un poste soporta las tres opciones, la senda por donde hemos subido, la senda a seguir y la dirección al Mirador de Mata Redonda, poblado de visitantes y al que nos dirigimos; después de quedarnos boquiabiertos, por la explosión de colores que se nos presenta. Hecho un pequeño descanso, tomado un tentempié, leído el panel informativo y tomadas las convenientes fotos, proseguimos con la ruta que nos lleva hacia el sur.

Por la parte más cómoda de la Senda de Carretas, seguimos disfrutando del variado colorido, cruzando arroyos por pequeños puentes de piedra, viendo un buen ejemplar de tejo y comenzando a aparecer los pinos mezclados entre las hayas; llegamos al enlace con la Senda del Robledal (11,9km), que dejamos en el aparcamiento y comparte el tramo con el cierre de la Senda de Carretas.

Con la aparición de la gayuba con sus hojas verde oscuro, que tapizan los pequeños taludes y roca, seguimos transitando entre hayas, pinos y robles, hasta llegar a una buena pista (12,8km) y ruta del río Zarzas, donde una indicación señala a Cantalojas (distancia 11 kms), habiendo a la derecha un buen mirador natural.

Tomando a izquierda, pasamos seguidamente por el Collado del Hornillo y en el siguiente desvío, señalizado con baliza verde; continuamos a siniestra por el mismo camino/pista, en apreciable descenso. Llegados a otra bifurcación (15,4km) con indicación al Centro de Visitantes, Senda del Robledal y Senda del río Zarzas; seguimos de frente por tramo compartido por éstas últimas.

Poco después en otra bifurcación, la Senda del río Zarzas (que es ciclable) sigue a izquierda y nosotros continuamos ligeramente a derecha por la Senda del Robledal; viendo balizas verdes de confirmación. Luego vista la información, nos desviamos unos metros para ver el estupendo ejemplar del Rebollo Centenario de las Güensas.

Seguidamente pasamos por el Mirador de la Torrecilla y con la confirmación de numerosas balizas y entre jaras, bajamos al amplio Collado de la Hoya (17,8km), 

remontamos y descendemos cruzando la ruta del río Zarzas, para llegar a una pradera con poste informativo, cercano a los restos de otro tinado, tinadas o tainas. Acto seguido cruzamos el río Lillas (20km) por el antiguo Puente de las Tainas, compuesto de lajas de piedra con dos vanos. 

Ya solo queda remontar hasta el camino de acceso del hayedo y finalizar por el tramo andado al comienzo; soportando una ligera lluvia.