domingo, 14 de mayo de 2017

Torrelodones, Canal del Guadarrama, Presa


Torrelodones, Arroyo de la Torre, Canal del Guadarrama, Presa del Gasco, Cerro Gurugu, Finca Panarras, Finca El Enebrillo, Mirador de El Enebrillo, Torre de los Lodones.




M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 5 horas 
Recorrido: 13,6 km
Dificultad: Baja / Medio 
Desnivel: Acumulado: 1.070 metros
Recomendada: Todo el año
Realizada: 09-05-2017




Descripción:
Nueva visita al Canal del Guadarrama y la Presa del Gasco, esta vez con el grupo del GsTa y me acompañan; Jorge, J.Luis y Paco GsTa.
Arrancamos en el Camino de Valladolid, justo en la puerta donde vive un compañero. Seguios dirección Oeste hasta pasar el ayuntamiento. Pasamos al otro lado de la calle, para continuar por c/. Albahaca. Pasamos bajo la autovía A6, dejamos la torre <arriba a nuestra derecha> y proseguimos en la misma dirección, por el antiguo cauce del Arroyo de la Torre <soterrado en este tramo>.
Dejamos el desvío al Punto Limpio a la izquierda y cuando se hace visible el cauce del arroyo, lo cruzamos, para ascender por una pequeña y desdibujada senda, a lo alto del roquedal.
Donde enlazamos con la senda que viene de La Torre, la seguimos a izquierda y cuando hace una curva de 90º a derecha (1,15km), nos vamos a izquierda, descendemos hasta el tunel del ffcc, por el que pasa, el Arroyo de la Torre (1,50km).
Traspasamos el tunel –con algún problemilla- y siguiendo a derecha, encontramos una senda que se va haciendo más visible, a medida que avanzamos, hasta salir al Camino del Enebrillo (1,79km) <pista cimentada, que va desde el arroyo -donde estan los restos de un molino- a la Casa Nueva del Enebrillo>.
Proseguimos a izquierda, la pista y poco despues una senda que dando algun rodeo, desemboca en el Canal del Guadarrama (2,73km).
Continuamos por él, en dirección Sur, zigzagueando hasta el cruce con el Camino del Pardillo (5,65km) y el camino que sube al Cerro de la Porra <donde estan las Casas de la Isabela>. Hacia donde subimos, para ver los restos de esta explendida finca, que tuvo que deslumbrar en sus mejores tiempos.
Tras disfrutar de unas buenas vistas de la presa, el cañón del Río Guasdarrama y hasta de la Sierra. Regresamos a la senda junto al canal y continuamos ahora en sentido Norte, para bajar hasta la Presa del Gasco (6,65km - 681m), punto más bajo de la ruta.
Presa del Gasco y Canal del Guadarrama: Obra que pretendía unir fluvialmente mediante un canal navegable de 771 km, la ciudad de Madrid con el océano Atlántico. Esta idea fue parte del sueño de navegación que irrumpió en la corte española a finales del siglo XVIII.
El principal deseo era el Real Canal del Manzanares, situado en lo que hoy es el Parque Lineal del Manzanares. Terminado el primer tramo del Real Canal del Manzanares en 1777 por los ingenieros de Carlos III, quedaba en evidencia, entre otros muchos problemas, el escaso aporte hídrico que el río Manzanares era capaz de ofrecer a la pequeña navegación de chalupas y barcazas que, desde el mismísimo puente de Toledo, llegaban hasta la Octava Esclusa, en el paso de la Cañada Real Galiana.
Fue entonces cuando surge la idea del Canal del Guadarrama. Esta obra salvaría un desnivel de 700 metros y partiría de la Presa de El Gasco, sobre el río Guadarrama -que habría de construirse a la altura de Torrelodones-.
Un inmenso muro que seria en esos momentos, la presa más alta del mundo, con 93 metros. Y enlazaría las cuencas de los ríos Guadarrama, Manzanares, Jarama, Tajo, Riansares, Záncara, Jabalón, Guarrizas, Guadalén, Guadalimar y Guadalquivir.
Sólo pudieron ejecutar los primeros 27 km del canal. Y de la presa sólo se conserva un muro de 53 metros de altura y 251 de longitud, con una anchura que oscila entre; los 72 metros, en la base y los 14 metros, en la parte superior.
Y es que la desgracia hizo que el 14 de mayo de 1799 se derrumbara, después de una terrible tormenta, parte del muro meridional, dejando al descubierto sus juntas laterales y muros transversales, cuando se llevaban 53 metros construidos y 12 años invertidos.
La obra fue una iniciativa de Carlos Lemaur, cuya puesta en marcha estuvo seriamente afectada por innumerables dificultades. La idea surgió treinta años después de la finalización del Canal de Castilla (1751-1755), en el que había trabajado Lemaur. Este contó con la colaboración de sus cuatro hijos para la elaboración del proyecto. El diseño final fue presentado el 7 de noviembre de 1785 al Banco de San Carlos (primer banco nacional español y precursor del Banco de España), dirigido entonces por Francisco Cabarrús (financiero de origen francés con apetencia por proyectos faraónicos sobre todo de índole fluvial), pero pocos días después de la firma del acuerdo de financiación, Lemaur se suicidó.
Su trazado se detalla en el documento “Relación del proyecto de un canal navegable desde el río Guadarrama al Océano, que pasará por Madrid, Aranjuez, La Mancha y Sierra Morena: orden y método para acertar en su ejecución”, conservado en el Archivo Histórico Militar de Madrid.
El acuerdo quedó bloqueado durante los dos años siguientes, en los que se sucedieron los pleitos entre el banco y los herederos de Lemaur, acerca de la propiedad intelectual y el trazado concreto del canal. En 1787, el Banco de San Carlos por fin accedió a financiar las obras, a pesar de las dificultades económicas por las que atravesaba en esos momentos.
La presa toma su nombre del Monte de El Gasco, un paraje poblado por árboles y arbustos mediterráneos (encinas, sabinas, enebros, pinos,…), situado entre los términos municipales de; Galapagar, Las Rozas y  Torrelodones.
Las características orográficas de este encajamiento fueron consideradas por los ingenieros de la época como las más idóneas para la construcción de un embalse.
Hoy esta zona esta protegida, formando parte del, Parque Regional del curso medio del río Guadarrama.
Las obras duraron doce años, que de nuevo estuvieron marcados por las adversidades. A la comentada precariedad económica del Banco de San Carlos, que condicionó los plazos de ejecución, se añadió una epidemia de paludismo, que acabó con la vida de numerosos trabajadores <presidiarios que cumplían de ese modo su condena>.
Los prisioneros habían reemplazado a los soldados que fueron quienes en un principio acometieron las tareas de construcción, a fin de abaratar los costes del proyecto.
Al mismo tiempo, surgieron dudas sobre la viabilidad técnica del proyecto, y se abandonó definitivamente el 14 de mayo de 1799, tras una fuerte tormenta que derrumbo parte del muro frontal, cuando se habían levantado 53 metros. Según estudios posteriores, la presa estaba mal proyectada y exculpan a Carlos Lemaur, cargando la responsabilidad sobre sus hijos.
El derrumbe provocado por la tormenta fue el mejor final posible para la aventura, ya que dada la geometría de su sección, la Presa de El Gasco, se hubiese venido abajo antes o después, incluso en pleno periodo de construcción, lo que confirma las dudas que ya se produjeron en el momento del levantamiento de la obra. Si se hubiera terminado y embalsado el agua, podría haber causado un desastre mayor.
Posiblemente los hijos del ingeniero usaron una técnica constructiva demasiado simple para una presa de tan enormes dimensiones: muros transversales a la presa y paralelos entre sí, colmados después de material de relleno de pequeñas dimensiones que no pudieron mantenerse en pie tras la carga que el agua les impuso.
La presa fue levantada según una técnica arcaica -posiblemente heredada de los romanos-, en muros transversales de mampostería asentados con mortero, rellenando los huecos con materiales sueltos.
El lienzo meridional se encuentra arruinado, tras el derrumbe sufrido en 1799, que dejó al descubierto sus juntas laterales y muros transversales. El paramento de Aguas Arriba o septentrional, con un ángulo de 60 grados, es un formidable lienzo de piedra cubierta de musgos y otras plantas en los intersticios, que le han convertido en un jardín colgante. Sobre la coronación de la presa hay encinas y pinos, quedando restos de la cal usada para el mortero, que actualmente esta petrificada.
El canal unía desde la presa, los Ríos Guadarrama y Manzanares. Pasada la capital se unía al Río Jarama, hasta llegar a Aranjuez, donde enlazaba con el Río Tajo, para llegar a Tembleque (Toledo). En la misma provincia toledana, conectaba con una nueva presa, que se había proyectado construir sobre el cauce del río Riansares, cerca de Corral de Almaguer. Según el plan previsto, era necesario que este río aportara la totalidad de su caudal, para facilitar la remontada de la depresión del Tajo <talón de Aquiles del canal>.
A su paso por La Mancha, el canal confluía con el Cigüela y el Záncara para después entroncar con un canal subsidiario, surtido de las aguas del Jabalón, mediante una presa de captación localizada en los alrededores de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real).
Pasado Almuradiel (Ciudad Real), recibía las contribuciones de los ríos Cabezomalo y Magaña, antes de atravesar el desfiladero de Despeñaperros. Superado este punto, se unía con el Guarrizas, el Guadalén y el Guadalimar, hasta llegar a Córdoba y Sevilla, confluyendo al fin con el Guadalquivir, río que es navegable desde esta última ciudad hasta su desembocadura atlántica en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).
Carlos Lemaur recurrió en su proyecto a un sistema de esclusas económicas, previamente ensayado en el Canal de Ypress (Francia) que hubiese permitido salvar los desniveles del terreno y las divisorias atravesadas por el canal.
Las de mayor dificultad técnica se encontraban en Tembleque y en los altos del río Jabalón, en la provincia de Ciudad Real. Las citadas esclusas conseguían recuperar parte del agua utilizada para la elevación de las barcazas, desviándola a depósitos laterales.
El principal problema, por supuesto era el agua, Lemaur lo dice al principio de la memoria: "Los más de los ríos y arroyos se secan los más de los veranos" y se propone economizar al máximo el gasto de agua y el número de esclusas.
El trazado del Canal de Guadarrama, coincide actualmente en muchos de sus puntos, con la autovía de Andalucía y el AVE. Si esta enorme obra de ingeniería se hubiese llevado a cabo, a pesar de la larga y costosa construcción, hubiese permitido la vertebración de Andalucía con la Meseta, facilitando un mayor desarrollo de la región.
Hechas las fotos de rigor y tomado el piscolabis. Reiniciamos la marcha y en el lado Este; aunque solo somos cuatro, nos dividimos en dos grupos, para ascender hasta la casa de Panarras <situada en el Camino del Pardillo>.
Paco y Jorge se van hacia la izquierda para subir por una vaguada y Jose Luis y yo, nos vamos a derecha y alcanzado el trazado del canal, lo cruzamos y remontamos en dirección Este, una corta pero exigente pendiente que nos lleva al Cerro del Gurugu, donde enlazamos con el Camino del Pardillo, poco antes de la finca Panarras.
Ya desde la cima del cerro, divisamos a los compañeros y nos encontramos en los depositos de agua de la finca. Nuevamente todos juntos, alcanzamos el Camino del Pardillo y la Casa de Panarras (8,36km). Continuamos por el camino hasta la Casa del Enebrillo (8,90km - 861m), punto más elevado de la ruta.
Poco más adelante, nos desviamos a derecha, para llegar al Mirador de El Enebrillo (10km).
Desandamos este último tramo, para regresar al Camino del Pardillo, continuando a derecha por él, y nada más cruzar por encima del tunel del ffcc (11,1km), nos desviamos a derecha y en la bifurcación, seguimos la senda de la derecha, por la que volvemos a pasar <por el punto en que nos desviamos anteriormente, para bajar al arroyo (12km).
En este caso, no dejamos la senda, pasamos un primer mirador y en el segundo, nos deviamos a derecha y con la vista puesta en la atalaya, andamos la vereda que nos acerca a la Torre de los Lodones (12,7km - 865m). Tras disfrutar de la excelente panoramica, bajamos por uno de tantos caminos, giramos a izquierda, pasamos bajo la autopista y nos dirigimos al ayuntamiento, en la Plaza de la Constitución.
Donde vemos el montaje que han realizado en la fachada del edificio de la alcaldia <no saben que inventar, para salir en los medios de comunicación> anteriormente fue la “gran mierda”, que intentaba concienciar sobre los excrementos caninos. Ahora han llenado la fachada de todo tipo de desechos -bolsas de basura incluidas- que han dejado fuera de los contenedores, o mal depositado.
Dando por finalizado el paseito de hoy. 

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